FotoPortadaBlog2015

FotoPortadaBlog2015
Castillo de Neuschwanstein (Baviera, Alemania) - (*) No pude obtener una mejor por encontrarse en obras el puente "Marienbrücke".

sábado, 17 de octubre de 2015

Día 5: 16-ago-2015

Salimos temprano para Salzburgo, en torno a las 8h, para poder aprovechar el día en esta bellísima ciudad austriaca. Al llegar sobre las 11:15h nos estaba esperando Pablo, para contagiarnos su pasión por la ciudad de Salzburgo, una visita muy interesante, amenizada al son de las canciones de “Sonrisas y Lagrimas” que tanto Pablo como algunas personas del grupo se marcaron.

Comenzamos al otro lado del río Salzach, en el jardín Mirabell, a pies del Palacio con mismo nombre. El Palacio que data de 1606 y se erigió́ por encargo del Arzobispo Wolf Dietrich von Raitenau para su amante Salome, alberga hoy en día las oficinas del alcalde de Salzburgo, así́ como los despachos del ayuntamiento, por lo que se trata de una zona con acceso restringido que no puede ser visitada.


Los jardines ofrecen un colorido mundo de flores, esculturas y fuentes que tiran agua, un bellísimo lugar por el que perderse un rato, escenario de rodaje de la famosa película en la que la mismísima Julie Andrews canta con los niños “Do-Re-Mi”, atracción turística indiscutible si vistas Salzburgo. 

Mirabell Gardens o Jardines de Mirabell

Recorremos una parte de los jardines hasta salir por la Makartlatz, justo frente a la “Mozart-Wohnhaus” o Residencia de Mozart.

Mozart Wohnhaus o Residencia de Mozart

Aquí, en el 8 de la Makartplatz, Wolfgang Amadeus Mozart vivió de 1773 a 1780 y compuso sinfonías, divertimentos, serenatas, conciertos para piano y violín, un concierto para fagot, arias, misas y otras obras de música sacra. El 16 de octubre del 1944 dos terceras partes de la casa fueron destruidas por una bomba aérea. El 4 de Mayo de 1994, se empezó a reconstruir en su forma original siguiendo los antiguos planos de la vivienda. En el “Salón del Maestro de Baile” que quedó en estado original se dan conciertos en la semana de la música o semana de Mozart.
Se puede visitar de 9h a 17:30h por el módico precio de 10€ adultos y 3,50€ niños.

Frente a la casa de Mozart, la casa de Christian Doppler un genio matemático, que dejamos a nuestra izquierda en nuestro paseo para llegar al puente “Makartsteg” o Puente de los Enamorados de Salzburgo.

Panorámica de la ciudad antigua de Salzburgo desde el Puente de los Enamorados

Este moderno puente, lleno de candados puestos por enamorados de todas partes del mundo en su visita a la ciudad, nos presenta una magnifica vista de la ciudad antigua de Sazburgo hacia la que nos dirigimos, a nuestras espaldas, el famosísimo Hotel Sacher.

Candados en el Puente de los Enamorados
Hotel Sacher Salzburgo
Cruzamos rápidamente el puente, no sin antes parar a hacernos las típicas fotos de recuerdo, y nos dirigimos a la calle más famosa y conocida de Salzburgo, la calle Getreidegasse. Para llegar a ella, atravesamos una serie de pasajes y patios, llenos de tiendas y locales de restauración debajo de las casas, hasta que salimos a ella justo en la puerta del McDonals.

La Getreidegasse, principal calle de la ciudad burguesa medieval y una de las calles comerciales más importante de la ciudad de Mozart. Bella, con sus casas de los siglos XIII a XVI de fachadas bien cuidadas y restauradas, bulliciosa, ya que es la más frecuentada por los turistas, comercial, sus tiendas con bonitos escaparates bien decorados y sus típicos letreros de hierro forjado colgados en la pared de la fachada con los que se anuncian cada una de ellas, dan ese aire elegante a la vez que vitange a la misma.

Calle Getreidegasse

En el numero 9 de la misma, nos topamos con un edificio amarillo huevo muy llamativo, con una enorme bandera de Austria colgando de su fachada, una puerta antigua muy robusta, timbres de la época que no pude resistirme a tocar, y una placa que indicaba lo que fue, la “Mozarts Geburtshaus” o Casa Natal de Mozart.
Fachada de la Mozart Geburtshaus
Timbre de la época en la Casa Natal de Mozart

Durante veintiséis años, entre 1747 y 1773, la familia Mozart habitó la tercera planta de la "Casa Hagenauer" y fue aquí donde el día 27 de enero de 1756 nació su famoso hijo Wolfgang Amadeus Mozart, de ahí el nombre de Casa Natal de Mozart.
Este edificio que desentona totalmente con el Supermercado SPAR que han abierto debajo, alberga en la actualidad una exposición muy importante donde podemos visitar las habitaciones originales en las cuales se exponen instrumentos históricos, valiosos documentos y objetos originales pertenecientes al compositor y la mayoría de los retratos que se realizaron de él en vida. Cabe destacar por ejemplo el óleo inacabado "Mozart en el piano" realizado por su cuñado Joseph Lange en 1789. También encontraremos el violín que Mozart tocó durante su infancia, un violín de conciertos, su clavicordio, además de retratos y cartas pertenecientes a la familia Mozart.
Se puede visitar de 9h a 17:30h por el módico precio de 10€ adultos y 3,50€ niños.
Existe también una entrada conjunta a las dos residencias de Mozart (Casa Natal y Residencia) por 17€ adultos y 5€ niños para los admiradores del gran músico.

Continuamos el paseo atravesando otro pasadizo hasta la plaza del mercado y otra de las iglesias de Salzburgo, la “Kollegienkirche” o Colegiata de la Universidad, desde aquí podemos admirar la parte trasera de la casa de Mozart.

Fachada trasera de la Casa Natal de Mozart
Colegiata de la Universidad o Kollegienkirche

Seguimos caminando por uno de los callejones que salen de la plaza a la izquierda de la Iglesia, lleno de puestecilllos y vamos a parar a la plaza de la ópera, donde encontramos el nuevo edificio de la ópera y otros 2 teatros más antiguos, que en total pueden acoger a 5.000 personas para ver sus espectáculos.

Edificio de la Ópera de Salzburgo

Girando nuevamente a la izquierda, llegamos a la Catedral de San Ruperto, deleitados por la música de los artistas callejeros de Salzburgo. No podernos ver el gran esplendor de la plaza de la Catedral porque está tapada por un enorme andamio ya que según nos dijo Pablo, en verano se hacen representaciones teatrales y/o musicales.



Mirando de frente la Catedral, hacia la derecha tenemos la Plaza del Cabildo, con su enorme Bola de dorada y una estatua de un hombre encima, desde donde contemplamos en lo alto la impresionantemente fortaleza de la ciudad y sus dos métodos de subida, el camino a pie y las vías del funicular.

Vista de la Fortaleza de Salzburgo desde la Plaza del Cabildo.

A la izquierda, la imponente “Residentplatz” o Plaza de la Residencia, en cuyo centro corona la fuente en la que Julie Andrews hecha agua a los caballos en la famosísima cinta “Sonrisas y Lágrimas”, más allá de esta plaza alcanzamos a ver a lo lejos la “Mozartplatz” o Plaza de Mozart que mas tarde visitaremos.

Residentplatz o Plaza de la Residencia, fuente escenario de "Sonrisas y Lágrimas"

Nosotros nos dirigimos hacia la izquierda para finalizar la visita panorámica con Pablo en la siguiente plaza donde se encuentran, el Café Tomaselli, café más antiguo del corazón tirolés, a su derecha, la casa más estrecha de Austria y enfrente la Chocolatería Fürst donde se fabrican los bombones de Mozart originales y más exclusivos de la ciudad,  los cuales probamos por 1,10€/unidad y estaban de muerte!

Café Tomaselli, café más antiguo del tirol
Casa más estrecha de Austria
En este punto, acabamos la ruta panorámica con Pablo, al cual felicito desde estas líneas por hacernos tan amena y entrañable nuestra visita a Salzburgo, un guía amante de su ciudad, muy atento con  todos nosotros y espectacular trasmisor de la historia, leyendas y anécdotas de esta magnifica ciudad, sin olvidarme de su paciencia porque no es fácil llevar un grupo de casi 50 personas tan ordenadamente como él lo hizo. Felicidades Pablo!

Desde aquí, tiempo libre hasta las 17:30h que tendríamos que volver a la calle de partida, cercana a Mirabel donde nos había dejado el autocar en la mañana.

Mirando mis apuntes, había muchas cosas por hacer en Salzburgo, pero lo primero era lo primero, necesitábamos comer porque desde el desayuno ya habían pasado unas cuantas horas. Para no perder mucho tiempo en restaurantes y tal, decidimos comer algo rápido, llevábamos embutido por lo que volvimos sobre nuestros pasos a la Plaza del Mercado a comprar algo de pan en los puestecillos callejeros que habíamos visto antes.

Sentados en los escalones de la Colegiata, nos hicimos los bocatas que acompañados por una buena Coca Cola nos sentaron de maravilla para reponer fuerzas y arrancar la pateada a la ciudad.


Después de comer, nos acercamos a los pies de la “Hohensalzburg” o Fortaleza de Salzburgo,  como queríamos visitarla y no teníamos mucho tiempo, nos dispusimos a coger el funicular que nos llevara a lo más alto de la ciudad.

Entrada a la estación del Funicular de Salzburgo

En taquilla, había carteles que daban opción a viaje en funicular ida/vuelta sin entradas a museos por 8€ y con entradas a museos por 11,50€, pero después de preguntar en nuestro “spanglish” habitual, nos dijeron que actualmente existía sólo una única opción la conjunta, la más cara.
La visita conjunta incluye: subida y descenso en el Funicular de la Fortaleza, Patios, Torres de Defensa, Salas del Príncipe, Museo de la Fortaleza, Museo del Regimiento de Rainer, Museo de las Marionetas, "Almpassage", Salas interiores (Galería, Sala de Torturas, Torre de Vigilancia, Organillo “Toro de Salzburgo”) con audio guía en 9 idiomas.
Nada más atravesar los tornos de entrada, llegaba un funicular en el que bajaban las personas que ya habían realizado su visita y, él cual, tras vaciarse, tomamos nosotros para realizar el ascenso. En tal soló 40 segundos, nos había transportado a la cima.

Tomando el Funicular a la Fortaleza de Salzburgo

Lo primero que nos encontramos al salir, fue el mirador, enorme y con una vistas impresionantes de ambas partes de la ciudad atravesadas por el rio. Hacía un día bueno de temperatura pero bastante nublado, aun así, las nubes nos dejaban ver a bastante distancia y obtener una buena panorámica.

Panorámica desde el mirador de la Fortaleza
Después de unas cuantas pulsaciones al obturador de nuestra cámara, fotografiarlo todo con y sin nosotros, subimos por unas escaleras de piedra para acceder por el arco de la muralla al interior del recinto de la Fortaleza. Una vez allí, visitamos las salas interiores con el audio guía en español, la galería en las que pudimos ver la evolución de la construcción de la fortaleza en sus maquetas, desde sus primeros días hasta hoy, con sus restauraciones y ampliaciones, la sala de torturas, subida a la Torre desde donde volvíamos a tener unas magnificas vistas, el Museo de las Marionetas, etc.. etc..

Vistas desde el interior de la Fortaleza

Panorámica desde la Torre de la Fortaleza

Tras una vuelta rápida en la parte más alta de a ciudad con visita a la tienda de suvenirs incluida, llegaba la hora de descender y seguir pateando la ciudad, visitando las tantas y tantas cosas que tiene de interés.

Plaza dentro de la Fortaleza
Descenso desde lo mas alto de la Fortaleza

Una vez abajo, justo al lado de la salida de la estación del funicular, se encuentra el acceso trasero a la Iglesia de San Pedro, donde podemos visitar el cementerio y la pequeña abadía con el mismo nombre. 

Cementerio de San Pedro
Abadía de San Pedro

Dentro de este recinto, también se encuentran las catatumbas de Salzburgo, a las que puedes acceder previo pago de 2€.

Acceso a las Catatumbas de Salzburgo
Entramos al interior del recinto, y vamos cruzándolo hacía el otro extremo por los caminos de tierra que quedan entre las tumbas, dejando a la derecha el pequeño edificio de la abadía y acercandonos a las puertas de las catatumbas, algo lúgubres y oscuras. Salimos de allí por el lado opuesto, justo por la Plaza de San Pedro, donde encontramos la fachada principal de la Iglesia.

Plaza de San Pedro

Desde aquí, nos dirigimos hacia la zona de la Catedral y atravesando la Plaza de la Residencia llegamos a la Plaza de Mozart, que anteriormente habíamos pasado por alto, para hacer una pequeña parada y verla.

Mzartplatz o Plaza de Mozart

Como no disponíamos ya de mucho tiempo, tomamos una callejuela de la derecha, para llegar a una tienda que nos había comentado anteriormente Pablo y que viene en todas la guías de la ciudad, la tienda de navidad más famosa del tirol, Christmas in Salzburg en la calle Judengasse, 11.

Fachada de la tienda de Navidad de Salzburgo

Interior de la tienda de navidad


Tras una paradita en la tienda, comenzamos desde este punto la vuelta al lugar de encuentro, pasando nuevamente desde la Casa Natal de Mozart hasta el final de la calle Getreidegasse, visitando los puestecillos callejeros de la orilla del rio, cruzando nuevamente el puente de los enamorados, pasando otra vez por la Residencia de Mozart y la “Dreifaltigkeitskirche” o Iglesia de la Santísima Trinidad hasta llegar a la calle Paris-Lodron donde nos esperaba el autocar frente a una inmensa tienda de Swarovski.

Mercadillo callejero a orillas del río
Iglesia de la Santísima Trinidad

Después de un intenso día, una vez reunido el grupo, nos dirigimos a nuestros hoteles.
Descargamos las maletas, una ducha rápida y volvimos a salir de nuevo en dirección al centro de Salzburgo donde habíamos quedado con los compis para buscar un sitio donde cenar y dar un paseo.

Desde nuestro hotel, en línea recta, llegamos al centro como en unos 10-15 minutos, dado que Pablo nos había abarcado gran parte del itinerario que yo llevaba preparado más lo que habíamos visto después por nuestra cuenta, poquito quedaba ya por visitar por lo que, dejada la cámara en el hotel, sólo me quedaba disfrutar de tan entrañable ciudad.

10-15 minutos en línea recta y llegamos al río
De camino al centro histórico, íbamos disfrutando de todos los escaparates de las bonitas calles peatonales de Salzburgo, exquisitamente decorados, con sus carteles de hierro forjado característicos de la ciudad. 

Escaparates decorados por las calles de Salzburgo
Puente sobre el Río Salzach
Panorámicas de Salzburgo a ambos lados del puente

A la hora de la cena, nos decantamos por un restaurante que había comentado el guía de la cadena “Marengo”, que viene a ser como aquí un Ribs o un Foster, de carne a la brasa y esas cosillas.

Después de cenar, la buena temperatura que teníamos y el ambiente que había, seguimos nuestro paseo por las calles de la ciudad de Mozart. Nos llamó la atención la cantidad de gente trajeada y con frac que vimos por lo que seguimos la corriente que nos llevó a las puertas de la ópera y descubrimos por sus alrededores algún que otro rinconcito de la ciudad que iluminado de noche era muy bonito.

A medianoche, volvimos al hotel, a preparar maletas y descansar que al día siguiente nos esperaba Viena.



domingo, 27 de septiembre de 2015

Día 4: 15-ago-2015

Arrancamos de nuevo temprano para poder aprovechar el día al completo, a las 8:00h pasaría a recogernos el autocar con el resto de compañeros que tuvieron que alojarse en otros hoteles.

Para hoy, la visita panorámica a la ciudad de Innsbruck con la guía local, primero en su parte más alejada que realizaríamos en vehículo y posteriormente, la parte del centro que se realizaría caminando.

Tras recogernos, nos dirigimos a las afueras de la ciudad, a la zona del trampolín del salto de ski más famoso del Tirol. Subimos en autocar hasta un parquecillo cercano en la colina de Bergisel, desde donde se tenía una vista clara del mismo y por el que dimos un pequeño paseo junto a la guía local. En la zona una casita típica del Tirol, antigua taberna para quitarse el frío, y un mirador desde donde se divisaban unas magníficas vistas de toda la ciudad y de las montañas alpinas.

Antigua taberna
Salto de Ski de Bergisel
Vista Panorámica de Innsbruck desde la Colina Bergisel

Tras este pequeño inciso volvimos a la ciudad siguiendo nuestros anteriores pasos, no sin antes parar y visitar la “Basilika Wilten” o Basílica de Wilten, una pequeña iglesia de peregrinación considerada como uno de los templos religiosos más hermosos del Tirol.


Basílica de Wilten
Interior de la Basílica de Wilten
Frente a ésta, la hermosa Abadía-Monasterio de mismo nombre, la “Stift Wilten”, de color rosado.

Monasterio wilten

Tras retomar el camino a la ciudad, pasamos por la Casa de las Campañas, muy famosa en Innsbruck y, desde el autocar, pudimos ver en su patio modelos de campañas de todo tipo y tamaños.

Una vez en la ciudad, siguiendo el itinerario turístico en autocar, pasamos por algunos de los monumentos más emblemáticos que posteriormente visitaríamos a pie por nuestra cuenta, el arco de triunfo, el palacio de congresos, la estación del funicular, etc… nos detuvimos en la ribera del rio para apearnos y realizar la visita a pie del casco antiguo.

En este momento arrancaba la visita panorámica que nos ofrecía la guía local, pero como tenía preparado mi propio itinerario, decidimos separarnos del grupo y patear Innsbruck más tranquilamente por nuestra cuenta.

Empezamos nuestro pequeño paseo por el “Triumphpforte” o Arco del Triunfo, situado al final de la calle peatonal Maria-Theresien Strasse. Fue construido bajo el mandato de María Theresia, después del enlace matrimonial de su hijo Leopoldo con la princesa española María Ludovica. El relieve de mármol de Balthasar Moll que adorna el arco data de 1774 y recuerda este feliz acontecimiento en la cara sur del arco, mientras que el relieve de la cara norte conmemora la muerte del padre de María Theresia, el emperador Franz I, quien falleció durante la celebración del enlace.

Cara dedicada a la Muerte
Cara dedicada al feliz enlace matrimonial

Desde el arco, tomamos a la derecha la calle “Salurner StraBe” hasta llegar a una bonita y moderna plaza, la “Landhausplatz” o Plaza de la Casa del Gobierno, totalmente remodelada, en medio de la cual se alza un enorme monumento a la libertad y tras él, el sobrio edificio de la nueva Sede de la Junta Regional (Neu Landhaus). Hicimos una breve parada en ella, bebimos agua fresca de sus fuentes y algún que otro disparo de cámara para inmortalizar el momento.

Monumento a la Libertad
Edificio de la Nueva Junta de Gobierno

Al acercarnos al edificio, tomamos un callejón que salía a la izquierda que nos llevó de nuevo a la calle principal, la María-Theresien Strasse, y nos topamos de frente con la “Servitenkirche (Sankt Joset)” o Iglesia de los Siervos de San José, que después de varias reconstrucciones hechas a lo largo de los siglos, poco tiene ya de la antigua gloria que fue como iglesia y monasterio, la primera al norte de los Alpes consagrada a San José.


Servitenkirche

Justo enfrente de la misma, el imponente edificio barroco “Altes Landhaus” o Antigua Sede de la Junta Regional, construido en 1725 por Georg Antón Gumpp. La escalera de honor, situada entre el primer y el segundo piso, cubierta de estucos, está acompañada por estatuas y bustos antiguos. En el techo, el águila del Tirol, sujeta entre sus garras el mapa de la región. En la sala de junta del gobierno regional hay magníficos frescos de Cosmas Damián Asam (1734) representando escenas del Antiguo Testamento. Una pena que no se pueda visitar en la actualidad.

“FOTO EDIFICIO”

Continuamos calle arriba, camino al casco histórico de la ciudad, por la peatonal María-Theresien Strasse, y fuimos viendo los distintos puntos de interés de la ciudad.

Primero pasamos por la “Annasaüle” o Columna de Santa Ana, una columna de mármol rojo y estilo corintio que fue erigida para conmemorar la liberación de la ciudad el 26 de julio de 1703, el día de Santa Ana, ocupada hasta esa fecha por los ejércitos invasores de Baviera durante la Guerra de Sucesión Española. Incluso hoy en día, los sábados por la noche, se enciende una linterna en la parte superior, recordando una promesa de gratitud con más de 300 años de antigüedad.

Columna de Santa Ana

Llegamos también a la “Spitalskirche” o Iglesia del Hospital, esta iglesia de estilo barroco es uno de los edificios más coloridos de la calle María-Theresien Strasse, fue construida en el siglo XVIII por Johann Martin Gumpp, sobre los restos del antiguo hospital de la ciudad que databa del siglo VIV y se integra perfectamente en el pintoresco y colorido entorno.

Spitalskirche

Pese a ser temprano, la zona se encontraba bastante animada de gente desayunando al sol en las terrazas de sus cafés.

Antes de cruzar la ancha y ajetreada “Burggraben”, por donde pasan todos los medios de transporte (autobuses, taxis,…) y donde se encuentra la Oficina de Turismo de Innsbruck, en la cual puedes obtener mapas e información actual de la ciudad, ya podíamos ver a lo lejos el Tejadillo Dorado.

Oficina de Turismo de Innsbruck

En esta parte de la ciudad, mucho más bullicio, más turistas y algún que otro artista callejero, una orquesta de tiroleses nos amenizaba el paseo por la zona con su música.

En esta parte de la ciudad encontramos las atracciones más turísticas:

-       “Stadtturm” o Torre de la Ciudad: La torre del antiguo Ayuntamiento, realza con sus bulbos y atalayas la pintoresca Herzog-Friedrich-Strasse. Cuadrada y medieval en la base, termina en un octógono renacentista y una cúpula provista de una linterna. Desde la primera plataforma, el bonito panorama permite descubrir los tejados de la ciudad antigua, sobre el telón de fondo de las montañas.

Torre de la Ciudad

-       “Goldenes Dachl” o Tejadillo de Oro: Es el símbolo de la ciudad, del gótico tardío. Se encuentra en la fachada principal de la antigua residencia real. El Emperador Maximiliano I mandó construir en 1494 este mirador suntuoso en la antigua residencia del archiduque Friedrich IV, con ocasión de su enlace matrimonial con su segunda esposa Blanca Maria Sforza de Milán. Adornado con 2.657 tejas de cobre, doradas al fuego. Se usaba como palco de corte durante los torneos, juegos y festividades que tenían lugar en la plaza mayor. “Aprovecha cada momento y no te pierdas ni un baile, al más allá no te podrás llevar nada”, este es el dicho que se cuenta que figuraba en el relieve del famoso Tejadillo de Oro aunque se trata sólo de una suposición porque su famosa inscripción todavía no ha podido ser descifrada con certeza.

Tejadillo Dorado

-      “Helblinghaus” o Edificio Helbling: Es una construcción del gótico tardío pero en el siglo XVIII, Antón Gigl la revistió con un estucado rococó. Marcos de ventanas y frontón curvado, fueron realizados con mucha audacia. Las ventanas en saledizo, que forman un saliente hacia la calle, son una disposición frecuente tanto aquí como en el sur de Alemania y sirven para captar mejor la escasa cantidad de luz solar de las calles estrechas de las viejas ciudades.

Helblinghaus

Tras la típica parada para hacer las fotos de rigor a estos atractivos de la ciudad, tomamos la calle que sale por la derecha del Tejadillo de Oro y que nos lleva hasta la “Jakobsdom” o Catedral de Santiago, la cual figura entre las más destacadas obras eclesiásticas del barroco. Se construyó entre 1717 y 1724 encima de los restos de una iglesia gótica, con una imponente cúpula y nueve altares. Su mayor tesoro, el famoso cuadro "María Auxiliadora", obra del pintor Lucas Cranach el viejo, que adorna el altar mayor en su interior.


No pudimos acceder a ella porque había un acto privado, probablemente una boda o alguna misa privada, y no se podía entrar hasta las 12:30h, hora a la que habíamos quedado para emprender la marcha al Lago Achensee, en el que pasaríamos la tarde, por lo que continuamos nuestro paseo sin visitarla.

Justo el lateral derecho de la Catedral, te lleva a un pasadizo por el cual atravesando un par de arcos sales a la calle principal del Palacio Imperial de Innsbruck donde nos dirigíamos. Cuando íbamos acercándonos al mismo, comenzamos a oír música típica de la zona y salimos pitando a ver de que se trataba, era un desfile por la Fiesta Nacional de la Ciudad (15-ago) que afortunadamente tuvimos la oportunidad de ver porque cuanto menos, era curioso. Todos los habitantes de Innsbruck iban ataviados con sus trajes tiroleses de gala.

Pasadizos del Palacio Imperial
Desfile por la fiesta Nacional a las puertas de la Hofkirche
Alineación de las topas frente al Palacio Imperial 
Residentes vestidos con sus trajes de gala

Justo cuando estábamos haciendo fotos y grabando este momento tan conmemorativo, arrancó a llover y tuvimos que meternos a tomar algo en una terraza al lado del Teatro Nacional de la ciudad y enfrente de Palacio.

El “Landestheater” o Teatro Regional de Innsbruck, es un bonito templo neoclásico en el que se representan óperas, operetas y comedias.

Teatro Regional de Innsbruck

Enfrente, el Hofburg, un edificio blanco impoluto, señorial y que actualmente según nos contaron, se encuentra alquilado a personas que no son de la realeza porque cuando los reyes se quedaron sin dinero lo tuvieron que alquilar y aún así.

El “Kaiserliche Hofburg” o Palacio Imperial de Innsbruck, fue sede de emperadores austriacos y soberanos tiroleses. Fue construido en 1460 por el archiduque “Siegmund der Münzreiche” o Segismundo el Rico, conde de Tirol, su sucesor, el Emperador Maximiliano I, lo amplió de forma sustancial para su esposa y mas tarde, en 1754, la Emperatriz María Teresa lo mandó restaurar de los incendios y terremotos sufridos,  recibiendo su actual estilo barroco tardío.
Los visitantes pueden ver todavía las suntuosas salas del Palacio Imperial: la “Riesensaal” o Sala de los Gigantes, los retratos de la emperatriz, su esposo e hijos, los aposentos imperiales, la capilla, etc. El “Hofgarten” o Jardín Imperial, que se encuentra casi enfrente, formaba también parte de las instalaciones del Palacio.

Hofburg, Palacio Imperial de Innsbruck

Adyacente al Palacio, se encuentra la discreta “Hofkirche” o Iglesia de la Corte, que acoge uno de los monumentos artísticos mas importantes del Tirol, el Mausoleo del Emperador Maximiliano I (Grabmal Kaiser Maximilians I), con los 28 “hombres negros”, 28 estatuas de bronce que representan la obra más importante del arte escultural del renacimiento germánico. Finalmente el emperador no puso ser enterrado aquí.

Parte trasera de la Hofkirche

Tras el refrigerio y ya sin lluvia, continuamos dando un pequeños paseo por esta calle alejándonos del centro, con los Jardines Imperiales todo el rato a nuestra derecha.
Pasamos la estación del famoso tren cremallera o funicular de Innsbruck, bastante moderna por cierto que desentonaba un poco con el ambiente tan característico de la ciudad de Innsbruck.

Estación del Tren Cremallera/Funicular de Innsbruck

Finalmente, atravesando un pequeño parquecillo, llegamos a los pies del puente “Emile-Béthouart-Steg” que cruza el Rio Inn con su estilo antiguo y sus barandas de hierro verde.

Puente Emile-Béthouart-Steg
Desde el inicio del puente hasta llegar a la orilla izquierda, pudimos ir viendo a nuestra derecha como bajaban y subían los trenes cremallera o funiculares a la montaña, excursión que debe ser una experiencia inolvidable pero que, dado el poco tiempo en la ciudad, no pudimos realizar. A nuestra izquierda, contemplamos una estrecha hilera de casas de colores le daba un aire especial a esta parte de la ciudad.

Vista de las vias del tren cremallera

Una vez atravesado, nos encontrábamos en el barrio de San Nicolás, cuyo nombre recibe por su famosa Iglesia dedicada a este santo a pies de las montañas.
La Iglesia neogótica de San Nicolás, sirvió de sustituta de la Catedral de Santiago después de la Segunda Guerra Mundial en la que ésta ultima quedo seriamente dañada.

Iglesia de San Nicolás
Interior de la Iglesia de San Nicolás

Volvimos al centro de la ciudad por la ribera izquierda del rio, caminando por un pequeño parque a lo largo de la calle “Inn-Alle”, desde donde contemplábamos siempre las torres de la Catedral y los restos de las murallas incrustadas en las casas construidas a orillas del Inn.

Panorámica del casco antiguo de Innsbruck desde el Barrio San Nicolás
Finalmente, y con poco tiempo libre ya, llegamos al puente principal de la ciudad, el “Innbrücke”, éste mucho más grande que el anterior y con tráfico abierto a los vehículos, que nos llevaría de nuevo al casco antiguo de la ciudad para realizar las últimas compras antes de marcharnos.


Tras las típicas fotos desde el puente con las montañas de fondo, nos dirigimos al centro, pasando primero por el antiguo Palacio Ottoburg, hoy día convertido en uno de los restaurantes más exclusivos de la ciudad. Las persianas rojas de las pequeñas ventanas dan un poco de color a su fachada gris. Hay partes del muro que sobresalen hacia la calle en diversos ángulos. Por dentro es aún más impresionante, con salones antiguos y un elegante comedor. Se construyó a finales del siglo XV como parte del palacio de Innsbruck. Muchos historiadores afirman que es el edificio más antiguo que se conserva en la ciudad, pero no han podido demostrarlo.

Restaurante Ottoburg

Una vez en el casco antiguo, hicimos las últimas compras, pan para comer, postales, libro de la ciudad, lápiz, y a la hora prevista, 12:30h, pusimos rumbo al pueblo de Jenbach para coger el tren de vapor que nos llevaría al fantástico lago donde pasaríamos aquella magnifica tarde.

Tras media hora de un corto viaje de unos 35Km aproximadamente, llegamos al pueblo de Jenbach, donde se encuentra la estación del tren nostálgico AcheenseeBahn, el tren cremallera de vapor más famoso del Tirol y más antiguo de Europa. Construido hace más de 125 años, todavía es testigo auténtico de la época de los trenes de vapor, ya que lleva en funcionamiento desde 1889.

Estación del AchenseeBahn

Sus locomotoras, creo recordar que nos comentaron que quedan 3 o 4 en la actualidad, datan de 1889 y realizan un lento recorrido a una velocidad de 8-10 km/h ofreciendo unas magnificas vistas del valle y sus montañas. Resonando y silbando, recorren los 6,78Km que separan Jenbach de Seespitz, a orillas del cristalino lago situado a 930m de altura. Un romántico viaje, en el que te trasladas al pasado.




Ruta del Tren de Vapor Achenseebahn

Yo disfruté del trayecto como una niña, echando fotos a ambos lados y grabando en video esta inolvidable experiencia. Tras 50 min. de trayecto y tres pequeñas paradas en algunos pueblos de montaña para recoger viajeros, una zona de belleza indescriptible se abría ante nuestros ojos, el Lago Achensee, el más importante del Tirol austriaco.

Vistas del valle desde el tren de vapor

Acercándonos al Lago Achensee
Nos apeamos en la última parada donde nos recogió el autocar para llevarnos a la zona más turística del lago, donde poder comer y pasar un buen rato antes de realizar el crucero en barco por el lago que nos incluía la excursión.

Después de comer dimos un breve paseo a orillas del lago, disfrutando de las vistas que te ofrecía y haciendo un sinfín de bonitas instantáneas que guardaremos de recuerdo para siempre, fue entonces cuando de repente el cielo, en un abrir y cerrar de ojos, cambio de color de azul a negro y empezó a caer una tormenta impresionante.




Nuestra hora para tomar el crucero eran las 16:15h por lo que tuvimos que refugiarnos como pudimos en los tejadillos de las casetas de maderas que había en los muelles. Finalmente, a la hora prevista y pasados por agua, subimos al barco que nos llevaría a la otra parte del lago.

En el barco dos opciones: tomar asiento en la zona cubierta acristalada de la planta baja, con wifi, cafetería, baños, etc… o salir al exterior, a cualquier de las dos plantas, con el aire dándote en la cara y disfrutando de las maravillosas vistas que el paisaje te ofrece. Yo, en principio, opté por la segunda pero como la lluvia y el aire no cesaban y las cámaras iban ya un poco mojadas, me puse a cubierto un poco cabreada por la situación.

Paseo en barco por el Achensee
Durante la media hora aproximada de trayecto, a ratos cuando la lluvia daba un poco de tregua, salía a hacer unas cuantas fotos y a disfrutar un poco al aire libre. Entonces, como por arte de magia, cuando estábamos llegando casi al final, el cielo volvió a cambiar de repente, las nubes desaparecieron y de un negro cerrado pasó a un azul esplendido soleado y fue entonces cuando más disfrute de nuestro paseo en el barco por el lago.

Nos bajamos del barco en nuestra parada, donde nos esperaban las guías. En este otro lado disfrutamos de un rato libre para tomar café, pasear, disfrutar de este bonito lugar o, otros como yo, meter los pies en las cristalinas aguas del lago!!.


Embarcadero-parada del barco

Paseo por el Lago Achensee
Probando el agua del Achensee!
Casa típica de las montañas tirolesas

Con una calma y relajación alucinantes, volvimos al autocar para inicar la vuelta a Innsbruck donde pasaríamos la ultima noche antes de emprender el viaje a la bella Salzburgo.

A nuestra llegada a Innsbrcuk, nos dejaron en el centro histórico por petición nuestra, ya que era la última noche aquí y había una feria gastronómica que teníamos ganas de visitar. En la feria todo tipo de comida, pero nos llamó la atención un puesto de salchichas típicas de muchos tipos y nos paramos a cenar allí, también degustamos una patata enrollada empanada por alguna mezcla que hacen ellos y, como no, ríos de cerveza jejeje J.

Feria Gastronómica de Innsbruck

Buscando algún garito para tomar una copichuela, subimos a la terraza 360º desde donde se tiene una vista completa de la ciudad pero, al ser de noche, no se veía gran cosa por la pobre iluminación de la ciudad. Finalmente terminamos en una terracita muy cuqui, enfrente del tejadillo dorado.