Arrancamos
de nuevo temprano para poder aprovechar el día al completo, a las 8:00h pasaría
a recogernos el autocar con el resto de compañeros que tuvieron que alojarse en
otros hoteles.
Para
hoy, la visita panorámica a la ciudad de Innsbruck con la guía local, primero
en su parte más alejada que realizaríamos en vehículo y posteriormente, la
parte del centro que se realizaría caminando.
Tras
recogernos, nos dirigimos a las afueras de la ciudad, a la zona del trampolín
del salto de ski más famoso del Tirol. Subimos en autocar hasta un parquecillo
cercano en la colina de Bergisel, desde donde se tenía una vista clara del
mismo y por el que dimos un pequeño paseo junto a la guía local. En la zona una
casita típica del Tirol, antigua taberna para quitarse el frío, y un mirador
desde donde se divisaban unas magníficas vistas de toda la ciudad y de las
montañas alpinas.
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| Antigua taberna |
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| Salto de Ski de Bergisel |
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| Vista Panorámica de Innsbruck desde la Colina Bergisel |
Tras
este pequeño inciso volvimos a la ciudad siguiendo nuestros anteriores pasos,
no sin antes parar y visitar la “Basilika Wilten” o Basílica de Wilten, una pequeña
iglesia de peregrinación considerada como uno de los templos religiosos más
hermosos del Tirol.
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| Basílica de Wilten |
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| Interior de la Basílica de Wilten |
Frente
a ésta, la hermosa Abadía-Monasterio de mismo nombre, la “Stift Wilten”, de color rosado.
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| Monasterio wilten |
Tras
retomar el camino a la ciudad, pasamos por la Casa de las Campañas, muy famosa
en Innsbruck y, desde el autocar, pudimos ver en su patio modelos de campañas
de todo tipo y tamaños.
Una
vez en la ciudad, siguiendo el itinerario turístico en autocar, pasamos por
algunos de los monumentos más emblemáticos que posteriormente visitaríamos a
pie por nuestra cuenta, el arco de triunfo, el palacio de congresos, la
estación del funicular, etc… nos detuvimos en la ribera del rio para apearnos y
realizar la visita a pie del casco antiguo.
En
este momento arrancaba la visita panorámica que nos ofrecía la guía local, pero
como tenía preparado mi propio itinerario, decidimos separarnos del grupo y
patear Innsbruck más tranquilamente por nuestra cuenta.
Empezamos
nuestro pequeño paseo por el “Triumphpforte” o Arco del Triunfo, situado al
final de la calle peatonal Maria-Theresien Strasse. Fue construido bajo el
mandato de María Theresia, después del enlace matrimonial de su hijo Leopoldo
con la princesa española María Ludovica. El relieve de mármol de Balthasar Moll
que adorna el arco data de 1774 y recuerda este feliz acontecimiento en la cara
sur del arco, mientras que el relieve de la cara norte conmemora la muerte del
padre de María Theresia, el emperador Franz I, quien falleció durante la
celebración del enlace.
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| Cara dedicada a la Muerte |
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| Cara dedicada al feliz enlace matrimonial |
Desde
el arco, tomamos a la derecha la calle “Salurner StraBe” hasta llegar a una
bonita y moderna plaza, la “Landhausplatz” o Plaza de la Casa del Gobierno, totalmente
remodelada, en medio de la cual se alza un enorme monumento a la libertad y tras
él, el sobrio edificio de la nueva Sede de la Junta Regional (Neu Landhaus). Hicimos
una breve parada en ella, bebimos agua fresca de sus fuentes y algún que otro
disparo de cámara para inmortalizar el momento.
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| Monumento a la Libertad |
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| Edificio de la Nueva Junta de Gobierno |
Al
acercarnos al edificio, tomamos un callejón que salía a la izquierda que nos
llevó de nuevo a la calle principal, la María-Theresien Strasse, y nos topamos
de frente con la “Servitenkirche (Sankt Joset)” o Iglesia de los Siervos de San
José, que después de varias reconstrucciones hechas a lo largo de los siglos, poco
tiene ya de la antigua gloria que fue como iglesia y monasterio, la primera al
norte de los Alpes consagrada a San José.
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| Servitenkirche |
Justo
enfrente de la misma, el imponente edificio barroco “Altes Landhaus” o Antigua
Sede de la Junta Regional, construido en 1725 por Georg Antón Gumpp. La
escalera de honor, situada entre el primer y el segundo piso, cubierta de
estucos, está acompañada por estatuas y bustos antiguos. En el techo, el águila
del Tirol, sujeta entre sus garras el mapa de la región. En la sala de junta
del gobierno regional hay magníficos frescos de Cosmas Damián Asam (1734)
representando escenas del Antiguo Testamento. Una pena que no se pueda visitar
en la actualidad.
“FOTO
EDIFICIO”
Continuamos
calle arriba, camino al casco histórico de la ciudad, por la peatonal María-Theresien
Strasse, y fuimos viendo los distintos puntos de interés de la ciudad.
Primero
pasamos por la “Annasaüle” o Columna de Santa Ana, una columna de mármol rojo y
estilo corintio que fue erigida para conmemorar la liberación de la ciudad el
26 de julio de 1703, el día de Santa Ana, ocupada hasta esa fecha por los
ejércitos invasores de Baviera durante la Guerra de Sucesión Española. Incluso
hoy en día, los sábados por la noche, se enciende una linterna en la parte
superior, recordando una promesa de gratitud con más de 300 años de antigüedad.
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| Columna de Santa Ana |
Llegamos
también a la “Spitalskirche” o Iglesia del Hospital, esta iglesia de estilo
barroco es uno de los edificios más coloridos de la calle María-Theresien
Strasse, fue construida en el siglo XVIII por Johann Martin Gumpp, sobre los
restos del antiguo hospital de la ciudad que databa del siglo VIV y se integra
perfectamente en el pintoresco y colorido entorno.
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| Spitalskirche |
Pese
a ser temprano, la zona se encontraba bastante animada de gente desayunando al
sol en las terrazas de sus cafés.
Antes
de cruzar la ancha y ajetreada “Burggraben”, por donde pasan todos los medios
de transporte (autobuses, taxis,…) y donde se encuentra la Oficina de Turismo de
Innsbruck, en la cual puedes obtener mapas e información actual de la ciudad, ya
podíamos ver a lo lejos el Tejadillo Dorado.
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| Oficina de Turismo de Innsbruck |
En
esta parte de la ciudad, mucho más bullicio, más turistas y algún que otro
artista callejero, una orquesta de tiroleses nos amenizaba el paseo por la zona
con su música.
En
esta parte de la ciudad encontramos las atracciones más turísticas:
-
“Stadtturm” o Torre de la Ciudad: La torre del
antiguo Ayuntamiento, realza con sus bulbos y atalayas la pintoresca
Herzog-Friedrich-Strasse. Cuadrada y medieval en la base, termina en un
octógono renacentista y una cúpula provista de una linterna. Desde la primera
plataforma, el bonito panorama permite descubrir los tejados de la ciudad
antigua, sobre el telón de fondo de las montañas.
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| Torre de la Ciudad |
-
“Goldenes Dachl” o Tejadillo de Oro: Es el
símbolo de la ciudad, del gótico tardío. Se encuentra en la fachada principal
de la antigua residencia real. El Emperador Maximiliano I mandó construir en
1494 este mirador suntuoso en la antigua residencia del archiduque Friedrich
IV, con ocasión de su enlace matrimonial con su segunda esposa Blanca Maria
Sforza de Milán. Adornado con 2.657 tejas de cobre, doradas al fuego. Se usaba
como palco de corte durante los torneos, juegos y festividades que tenían lugar
en la plaza mayor. “Aprovecha cada
momento y no te pierdas ni un baile, al más allá no te podrás llevar nada”,
este es el dicho que se cuenta que figuraba en el relieve del famoso Tejadillo
de Oro aunque se trata sólo de una suposición porque su famosa inscripción
todavía no ha podido ser descifrada con certeza.
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| Tejadillo Dorado |
- “Helblinghaus” o Edificio Helbling: Es una
construcción del gótico tardío pero en el siglo XVIII, Antón Gigl la revistió
con un estucado rococó. Marcos de ventanas y frontón curvado, fueron realizados
con mucha audacia. Las ventanas en saledizo, que forman un saliente hacia la
calle, son una disposición frecuente tanto aquí como en el sur de Alemania y sirven
para captar mejor la escasa cantidad de luz solar de las calles estrechas de las
viejas ciudades.
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| Helblinghaus |
Tras
la típica parada para hacer las fotos de rigor a estos atractivos de la ciudad,
tomamos la calle que sale por la derecha del Tejadillo de Oro y que nos lleva
hasta la “Jakobsdom” o Catedral de Santiago, la cual figura entre las más
destacadas obras eclesiásticas del barroco. Se construyó entre 1717 y 1724
encima de los restos de una iglesia gótica, con una imponente cúpula y nueve
altares. Su mayor tesoro, el famoso cuadro "María Auxiliadora", obra
del pintor Lucas Cranach el viejo, que adorna el altar mayor en su interior.
No
pudimos acceder a ella porque había un acto privado, probablemente una boda o
alguna misa privada, y no se podía entrar hasta las 12:30h, hora a la que
habíamos quedado para emprender la marcha al Lago Achensee, en el que pasaríamos
la tarde, por lo que continuamos nuestro paseo sin visitarla.
Justo
el lateral derecho de la Catedral, te lleva a un pasadizo por el cual
atravesando un par de arcos sales a la calle principal del Palacio Imperial de Innsbruck donde
nos dirigíamos. Cuando íbamos acercándonos al mismo, comenzamos a oír música
típica de la zona y salimos pitando a ver de que se trataba, era un desfile por
la Fiesta Nacional de la Ciudad (15-ago) que afortunadamente tuvimos la
oportunidad de ver porque cuanto menos, era curioso. Todos los habitantes de
Innsbruck iban ataviados con sus trajes tiroleses de gala.
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| Pasadizos del Palacio Imperial |
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| Desfile por la fiesta Nacional a las puertas de la Hofkirche |
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| Alineación de las topas frente al Palacio Imperial |
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| Residentes vestidos con sus trajes de gala |
Justo
cuando estábamos haciendo fotos y grabando este momento tan conmemorativo,
arrancó a llover y tuvimos que meternos a tomar algo en una terraza al lado del
Teatro Nacional de la ciudad y enfrente de Palacio.
El
“Landestheater” o Teatro Regional de Innsbruck, es un bonito templo neoclásico
en el que se representan óperas, operetas y comedias.
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| Teatro Regional de Innsbruck |
Enfrente, el Hofburg, un edificio blanco impoluto, señorial y que actualmente según
nos contaron, se encuentra alquilado a personas que no son de la realeza porque
cuando los reyes se quedaron sin dinero lo tuvieron que alquilar y aún así.
El “Kaiserliche
Hofburg” o Palacio Imperial de Innsbruck, fue sede de emperadores austriacos y
soberanos tiroleses. Fue construido en 1460 por el archiduque “Siegmund der
Münzreiche” o Segismundo el Rico, conde de Tirol, su sucesor, el Emperador
Maximiliano I, lo amplió de forma sustancial para su esposa y mas tarde, en
1754, la Emperatriz María Teresa lo mandó restaurar de los incendios y
terremotos sufridos, recibiendo su
actual estilo barroco tardío.
Los visitantes
pueden ver todavía las suntuosas salas del Palacio Imperial: la “Riesensaal” o
Sala de los Gigantes, los retratos de la emperatriz, su esposo e hijos, los
aposentos imperiales, la capilla, etc. El “Hofgarten” o Jardín Imperial, que se
encuentra casi enfrente, formaba también parte de las instalaciones del Palacio.
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| Hofburg, Palacio Imperial de Innsbruck |
Adyacente
al Palacio, se encuentra la discreta “Hofkirche” o Iglesia de la Corte, que
acoge uno de los monumentos artísticos mas importantes del Tirol, el Mausoleo
del Emperador Maximiliano I (Grabmal Kaiser Maximilians I), con los 28 “hombres
negros”, 28 estatuas de bronce que representan la obra más importante del arte
escultural del renacimiento germánico. Finalmente el emperador no puso ser
enterrado aquí.
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| Parte trasera de la Hofkirche |
Tras
el refrigerio y ya sin lluvia, continuamos dando un pequeños paseo por esta
calle alejándonos del centro, con los Jardines Imperiales todo el rato a
nuestra derecha.
Pasamos
la estación del famoso tren cremallera o funicular de Innsbruck, bastante
moderna por cierto que desentonaba un poco con el ambiente tan característico de la ciudad de
Innsbruck.
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| Estación del Tren Cremallera/Funicular de Innsbruck |
Finalmente,
atravesando un pequeño parquecillo, llegamos a los pies del puente “Emile-Béthouart-Steg”
que cruza el Rio Inn con su estilo antiguo y sus barandas de hierro verde.
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| Puente Emile-Béthouart-Steg |
Desde
el inicio del puente hasta llegar a la orilla izquierda, pudimos ir viendo a
nuestra derecha como bajaban y subían los trenes cremallera o funiculares a la
montaña, excursión que debe ser una experiencia inolvidable pero que, dado el
poco tiempo en la ciudad, no pudimos realizar. A nuestra izquierda, contemplamos
una estrecha hilera de casas de colores le daba un aire especial a esta parte
de la ciudad.
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| Vista de las vias del tren cremallera |
Una
vez atravesado, nos encontrábamos en el barrio de San Nicolás, cuyo nombre
recibe por su famosa Iglesia dedicada a este santo a pies de las montañas.
La
Iglesia neogótica de San Nicolás, sirvió de sustituta de la Catedral de
Santiago después de la Segunda Guerra Mundial en la que ésta ultima quedo
seriamente dañada.
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| Iglesia de San Nicolás |
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| Interior de la Iglesia de San Nicolás |
Volvimos
al centro de la ciudad por la ribera izquierda del rio, caminando por un
pequeño parque a lo largo de la calle “Inn-Alle”, desde donde contemplábamos
siempre las torres de la Catedral y los restos de las murallas incrustadas en
las casas construidas a orillas del Inn.
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| Panorámica del casco antiguo de Innsbruck desde el Barrio San Nicolás |
Finalmente,
y con poco tiempo libre ya, llegamos al puente principal de la ciudad, el “Innbrücke”,
éste mucho más grande que el anterior y con tráfico abierto a los vehículos,
que nos llevaría de nuevo al casco antiguo de la ciudad para realizar las
últimas compras antes de marcharnos.
Tras
las típicas fotos desde el puente con las montañas de fondo, nos dirigimos al
centro, pasando primero por el antiguo Palacio Ottoburg, hoy día convertido en
uno de los restaurantes más exclusivos de la ciudad. Las persianas rojas de las
pequeñas ventanas dan un poco de color a su fachada gris. Hay partes del muro
que sobresalen hacia la calle en diversos ángulos. Por dentro es aún más
impresionante, con salones antiguos y un elegante comedor. Se construyó a
finales del siglo XV como parte del palacio de Innsbruck. Muchos historiadores
afirman que es el edificio más antiguo que se conserva en la ciudad, pero no
han podido demostrarlo.
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| Restaurante Ottoburg |
Una
vez en el casco antiguo, hicimos las últimas compras, pan para comer, postales,
libro de la ciudad, lápiz, y a la hora prevista, 12:30h, pusimos rumbo al
pueblo de Jenbach para coger el tren de vapor que nos llevaría al fantástico
lago donde pasaríamos aquella magnifica tarde.
Tras
media hora de un corto viaje de unos 35Km aproximadamente, llegamos al pueblo
de Jenbach, donde se encuentra la estación del tren nostálgico AcheenseeBahn,
el tren cremallera de vapor más famoso del Tirol y más antiguo de Europa.
Construido hace más de 125 años, todavía es testigo auténtico de la época de
los trenes de vapor, ya que lleva en funcionamiento desde 1889.
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| Estación del AchenseeBahn |
Sus
locomotoras, creo recordar que nos comentaron que quedan 3 o 4 en la
actualidad, datan de 1889 y realizan un lento recorrido a una velocidad de 8-10
km/h ofreciendo unas magnificas vistas del valle y sus montañas. Resonando y
silbando, recorren los 6,78Km que separan Jenbach de Seespitz, a orillas del
cristalino lago situado a 930m de altura. Un romántico viaje, en el que te
trasladas al pasado.
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| Ruta del Tren de Vapor Achenseebahn |
Yo
disfruté del trayecto como una niña, echando fotos a ambos lados y grabando en
video esta inolvidable experiencia. Tras 50 min. de trayecto y tres pequeñas
paradas en algunos pueblos de montaña para recoger viajeros, una zona de
belleza indescriptible se abría ante nuestros ojos, el Lago Achensee, el más
importante del Tirol austriaco.
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| Vistas del valle desde el tren de vapor |
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| Acercándonos al Lago Achensee |
Nos
apeamos en la última parada donde nos recogió el autocar para llevarnos a la
zona más turística del lago, donde poder comer y pasar un buen rato antes de realizar
el crucero en barco por el lago que nos incluía la excursión.
Después
de comer dimos un breve paseo a orillas del lago, disfrutando de las vistas que
te ofrecía y haciendo un sinfín de bonitas instantáneas que guardaremos de
recuerdo para siempre, fue entonces cuando de repente el cielo, en un abrir y
cerrar de ojos, cambio de color de azul a negro y empezó a caer una tormenta
impresionante.
Nuestra
hora para tomar el crucero eran las 16:15h por lo que tuvimos que refugiarnos
como pudimos en los tejadillos de las casetas de maderas que había en los
muelles. Finalmente, a la hora prevista y pasados por agua, subimos al barco
que nos llevaría a la otra parte del lago.
En
el barco dos opciones: tomar asiento en la zona cubierta acristalada de la
planta baja, con wifi, cafetería, baños, etc… o salir al exterior, a cualquier
de las dos plantas, con el aire dándote en la cara y disfrutando de las
maravillosas vistas que el paisaje te ofrece. Yo, en principio, opté por la
segunda pero como la lluvia y el aire no cesaban y las cámaras iban ya un poco
mojadas, me puse a cubierto un poco cabreada por la situación.
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| Paseo en barco por el Achensee |
Durante
la media hora aproximada de trayecto, a ratos cuando la lluvia daba un poco de
tregua, salía a hacer unas cuantas fotos y a disfrutar un poco al aire libre.
Entonces, como por arte de magia, cuando estábamos llegando casi al final, el
cielo volvió a cambiar de repente, las nubes desaparecieron y de un negro
cerrado pasó a un azul esplendido soleado y fue entonces cuando más disfrute de
nuestro paseo en el barco por el lago.
Nos bajamos del barco en nuestra parada, donde nos esperaban
las guías. En este otro lado disfrutamos de un rato libre para tomar café,
pasear, disfrutar de este bonito lugar o, otros como yo, meter los pies en las
cristalinas aguas del lago!!.
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| Embarcadero-parada del barco |
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| Paseo por el Lago Achensee |
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| Probando el agua del Achensee! |
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| Casa típica de las montañas tirolesas |
Con
una calma y relajación alucinantes, volvimos al autocar para inicar la vuelta a
Innsbruck donde pasaríamos la ultima noche antes de emprender el viaje a la
bella Salzburgo.
A
nuestra llegada a Innsbrcuk, nos dejaron en el centro histórico por petición
nuestra, ya que era la última noche aquí y había una feria gastronómica que
teníamos ganas de visitar. En la feria todo tipo de comida, pero nos llamó la
atención un puesto de salchichas típicas de muchos tipos y nos paramos a cenar
allí, también degustamos una patata enrollada empanada por alguna mezcla que
hacen ellos y, como no, ríos de cerveza jejeje J.
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| Feria Gastronómica de Innsbruck |
Buscando
algún garito para tomar una copichuela, subimos a la terraza 360º desde donde se
tiene una vista completa de la ciudad pero, al ser de noche, no se veía gran
cosa por la pobre iluminación de la ciudad. Finalmente terminamos en una
terracita muy cuqui, enfrente del tejadillo dorado.


















































