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Castillo de Neuschwanstein (Baviera, Alemania) - (*) No pude obtener una mejor por encontrarse en obras el puente "Marienbrücke".

sábado, 17 de octubre de 2015

Día 5: 16-ago-2015

Salimos temprano para Salzburgo, en torno a las 8h, para poder aprovechar el día en esta bellísima ciudad austriaca. Al llegar sobre las 11:15h nos estaba esperando Pablo, para contagiarnos su pasión por la ciudad de Salzburgo, una visita muy interesante, amenizada al son de las canciones de “Sonrisas y Lagrimas” que tanto Pablo como algunas personas del grupo se marcaron.

Comenzamos al otro lado del río Salzach, en el jardín Mirabell, a pies del Palacio con mismo nombre. El Palacio que data de 1606 y se erigió́ por encargo del Arzobispo Wolf Dietrich von Raitenau para su amante Salome, alberga hoy en día las oficinas del alcalde de Salzburgo, así́ como los despachos del ayuntamiento, por lo que se trata de una zona con acceso restringido que no puede ser visitada.


Los jardines ofrecen un colorido mundo de flores, esculturas y fuentes que tiran agua, un bellísimo lugar por el que perderse un rato, escenario de rodaje de la famosa película en la que la mismísima Julie Andrews canta con los niños “Do-Re-Mi”, atracción turística indiscutible si vistas Salzburgo. 

Mirabell Gardens o Jardines de Mirabell

Recorremos una parte de los jardines hasta salir por la Makartlatz, justo frente a la “Mozart-Wohnhaus” o Residencia de Mozart.

Mozart Wohnhaus o Residencia de Mozart

Aquí, en el 8 de la Makartplatz, Wolfgang Amadeus Mozart vivió de 1773 a 1780 y compuso sinfonías, divertimentos, serenatas, conciertos para piano y violín, un concierto para fagot, arias, misas y otras obras de música sacra. El 16 de octubre del 1944 dos terceras partes de la casa fueron destruidas por una bomba aérea. El 4 de Mayo de 1994, se empezó a reconstruir en su forma original siguiendo los antiguos planos de la vivienda. En el “Salón del Maestro de Baile” que quedó en estado original se dan conciertos en la semana de la música o semana de Mozart.
Se puede visitar de 9h a 17:30h por el módico precio de 10€ adultos y 3,50€ niños.

Frente a la casa de Mozart, la casa de Christian Doppler un genio matemático, que dejamos a nuestra izquierda en nuestro paseo para llegar al puente “Makartsteg” o Puente de los Enamorados de Salzburgo.

Panorámica de la ciudad antigua de Salzburgo desde el Puente de los Enamorados

Este moderno puente, lleno de candados puestos por enamorados de todas partes del mundo en su visita a la ciudad, nos presenta una magnifica vista de la ciudad antigua de Sazburgo hacia la que nos dirigimos, a nuestras espaldas, el famosísimo Hotel Sacher.

Candados en el Puente de los Enamorados
Hotel Sacher Salzburgo
Cruzamos rápidamente el puente, no sin antes parar a hacernos las típicas fotos de recuerdo, y nos dirigimos a la calle más famosa y conocida de Salzburgo, la calle Getreidegasse. Para llegar a ella, atravesamos una serie de pasajes y patios, llenos de tiendas y locales de restauración debajo de las casas, hasta que salimos a ella justo en la puerta del McDonals.

La Getreidegasse, principal calle de la ciudad burguesa medieval y una de las calles comerciales más importante de la ciudad de Mozart. Bella, con sus casas de los siglos XIII a XVI de fachadas bien cuidadas y restauradas, bulliciosa, ya que es la más frecuentada por los turistas, comercial, sus tiendas con bonitos escaparates bien decorados y sus típicos letreros de hierro forjado colgados en la pared de la fachada con los que se anuncian cada una de ellas, dan ese aire elegante a la vez que vitange a la misma.

Calle Getreidegasse

En el numero 9 de la misma, nos topamos con un edificio amarillo huevo muy llamativo, con una enorme bandera de Austria colgando de su fachada, una puerta antigua muy robusta, timbres de la época que no pude resistirme a tocar, y una placa que indicaba lo que fue, la “Mozarts Geburtshaus” o Casa Natal de Mozart.
Fachada de la Mozart Geburtshaus
Timbre de la época en la Casa Natal de Mozart

Durante veintiséis años, entre 1747 y 1773, la familia Mozart habitó la tercera planta de la "Casa Hagenauer" y fue aquí donde el día 27 de enero de 1756 nació su famoso hijo Wolfgang Amadeus Mozart, de ahí el nombre de Casa Natal de Mozart.
Este edificio que desentona totalmente con el Supermercado SPAR que han abierto debajo, alberga en la actualidad una exposición muy importante donde podemos visitar las habitaciones originales en las cuales se exponen instrumentos históricos, valiosos documentos y objetos originales pertenecientes al compositor y la mayoría de los retratos que se realizaron de él en vida. Cabe destacar por ejemplo el óleo inacabado "Mozart en el piano" realizado por su cuñado Joseph Lange en 1789. También encontraremos el violín que Mozart tocó durante su infancia, un violín de conciertos, su clavicordio, además de retratos y cartas pertenecientes a la familia Mozart.
Se puede visitar de 9h a 17:30h por el módico precio de 10€ adultos y 3,50€ niños.
Existe también una entrada conjunta a las dos residencias de Mozart (Casa Natal y Residencia) por 17€ adultos y 5€ niños para los admiradores del gran músico.

Continuamos el paseo atravesando otro pasadizo hasta la plaza del mercado y otra de las iglesias de Salzburgo, la “Kollegienkirche” o Colegiata de la Universidad, desde aquí podemos admirar la parte trasera de la casa de Mozart.

Fachada trasera de la Casa Natal de Mozart
Colegiata de la Universidad o Kollegienkirche

Seguimos caminando por uno de los callejones que salen de la plaza a la izquierda de la Iglesia, lleno de puestecilllos y vamos a parar a la plaza de la ópera, donde encontramos el nuevo edificio de la ópera y otros 2 teatros más antiguos, que en total pueden acoger a 5.000 personas para ver sus espectáculos.

Edificio de la Ópera de Salzburgo

Girando nuevamente a la izquierda, llegamos a la Catedral de San Ruperto, deleitados por la música de los artistas callejeros de Salzburgo. No podernos ver el gran esplendor de la plaza de la Catedral porque está tapada por un enorme andamio ya que según nos dijo Pablo, en verano se hacen representaciones teatrales y/o musicales.



Mirando de frente la Catedral, hacia la derecha tenemos la Plaza del Cabildo, con su enorme Bola de dorada y una estatua de un hombre encima, desde donde contemplamos en lo alto la impresionantemente fortaleza de la ciudad y sus dos métodos de subida, el camino a pie y las vías del funicular.

Vista de la Fortaleza de Salzburgo desde la Plaza del Cabildo.

A la izquierda, la imponente “Residentplatz” o Plaza de la Residencia, en cuyo centro corona la fuente en la que Julie Andrews hecha agua a los caballos en la famosísima cinta “Sonrisas y Lágrimas”, más allá de esta plaza alcanzamos a ver a lo lejos la “Mozartplatz” o Plaza de Mozart que mas tarde visitaremos.

Residentplatz o Plaza de la Residencia, fuente escenario de "Sonrisas y Lágrimas"

Nosotros nos dirigimos hacia la izquierda para finalizar la visita panorámica con Pablo en la siguiente plaza donde se encuentran, el Café Tomaselli, café más antiguo del corazón tirolés, a su derecha, la casa más estrecha de Austria y enfrente la Chocolatería Fürst donde se fabrican los bombones de Mozart originales y más exclusivos de la ciudad,  los cuales probamos por 1,10€/unidad y estaban de muerte!

Café Tomaselli, café más antiguo del tirol
Casa más estrecha de Austria
En este punto, acabamos la ruta panorámica con Pablo, al cual felicito desde estas líneas por hacernos tan amena y entrañable nuestra visita a Salzburgo, un guía amante de su ciudad, muy atento con  todos nosotros y espectacular trasmisor de la historia, leyendas y anécdotas de esta magnifica ciudad, sin olvidarme de su paciencia porque no es fácil llevar un grupo de casi 50 personas tan ordenadamente como él lo hizo. Felicidades Pablo!

Desde aquí, tiempo libre hasta las 17:30h que tendríamos que volver a la calle de partida, cercana a Mirabel donde nos había dejado el autocar en la mañana.

Mirando mis apuntes, había muchas cosas por hacer en Salzburgo, pero lo primero era lo primero, necesitábamos comer porque desde el desayuno ya habían pasado unas cuantas horas. Para no perder mucho tiempo en restaurantes y tal, decidimos comer algo rápido, llevábamos embutido por lo que volvimos sobre nuestros pasos a la Plaza del Mercado a comprar algo de pan en los puestecillos callejeros que habíamos visto antes.

Sentados en los escalones de la Colegiata, nos hicimos los bocatas que acompañados por una buena Coca Cola nos sentaron de maravilla para reponer fuerzas y arrancar la pateada a la ciudad.


Después de comer, nos acercamos a los pies de la “Hohensalzburg” o Fortaleza de Salzburgo,  como queríamos visitarla y no teníamos mucho tiempo, nos dispusimos a coger el funicular que nos llevara a lo más alto de la ciudad.

Entrada a la estación del Funicular de Salzburgo

En taquilla, había carteles que daban opción a viaje en funicular ida/vuelta sin entradas a museos por 8€ y con entradas a museos por 11,50€, pero después de preguntar en nuestro “spanglish” habitual, nos dijeron que actualmente existía sólo una única opción la conjunta, la más cara.
La visita conjunta incluye: subida y descenso en el Funicular de la Fortaleza, Patios, Torres de Defensa, Salas del Príncipe, Museo de la Fortaleza, Museo del Regimiento de Rainer, Museo de las Marionetas, "Almpassage", Salas interiores (Galería, Sala de Torturas, Torre de Vigilancia, Organillo “Toro de Salzburgo”) con audio guía en 9 idiomas.
Nada más atravesar los tornos de entrada, llegaba un funicular en el que bajaban las personas que ya habían realizado su visita y, él cual, tras vaciarse, tomamos nosotros para realizar el ascenso. En tal soló 40 segundos, nos había transportado a la cima.

Tomando el Funicular a la Fortaleza de Salzburgo

Lo primero que nos encontramos al salir, fue el mirador, enorme y con una vistas impresionantes de ambas partes de la ciudad atravesadas por el rio. Hacía un día bueno de temperatura pero bastante nublado, aun así, las nubes nos dejaban ver a bastante distancia y obtener una buena panorámica.

Panorámica desde el mirador de la Fortaleza
Después de unas cuantas pulsaciones al obturador de nuestra cámara, fotografiarlo todo con y sin nosotros, subimos por unas escaleras de piedra para acceder por el arco de la muralla al interior del recinto de la Fortaleza. Una vez allí, visitamos las salas interiores con el audio guía en español, la galería en las que pudimos ver la evolución de la construcción de la fortaleza en sus maquetas, desde sus primeros días hasta hoy, con sus restauraciones y ampliaciones, la sala de torturas, subida a la Torre desde donde volvíamos a tener unas magnificas vistas, el Museo de las Marionetas, etc.. etc..

Vistas desde el interior de la Fortaleza

Panorámica desde la Torre de la Fortaleza

Tras una vuelta rápida en la parte más alta de a ciudad con visita a la tienda de suvenirs incluida, llegaba la hora de descender y seguir pateando la ciudad, visitando las tantas y tantas cosas que tiene de interés.

Plaza dentro de la Fortaleza
Descenso desde lo mas alto de la Fortaleza

Una vez abajo, justo al lado de la salida de la estación del funicular, se encuentra el acceso trasero a la Iglesia de San Pedro, donde podemos visitar el cementerio y la pequeña abadía con el mismo nombre. 

Cementerio de San Pedro
Abadía de San Pedro

Dentro de este recinto, también se encuentran las catatumbas de Salzburgo, a las que puedes acceder previo pago de 2€.

Acceso a las Catatumbas de Salzburgo
Entramos al interior del recinto, y vamos cruzándolo hacía el otro extremo por los caminos de tierra que quedan entre las tumbas, dejando a la derecha el pequeño edificio de la abadía y acercandonos a las puertas de las catatumbas, algo lúgubres y oscuras. Salimos de allí por el lado opuesto, justo por la Plaza de San Pedro, donde encontramos la fachada principal de la Iglesia.

Plaza de San Pedro

Desde aquí, nos dirigimos hacia la zona de la Catedral y atravesando la Plaza de la Residencia llegamos a la Plaza de Mozart, que anteriormente habíamos pasado por alto, para hacer una pequeña parada y verla.

Mzartplatz o Plaza de Mozart

Como no disponíamos ya de mucho tiempo, tomamos una callejuela de la derecha, para llegar a una tienda que nos había comentado anteriormente Pablo y que viene en todas la guías de la ciudad, la tienda de navidad más famosa del tirol, Christmas in Salzburg en la calle Judengasse, 11.

Fachada de la tienda de Navidad de Salzburgo

Interior de la tienda de navidad


Tras una paradita en la tienda, comenzamos desde este punto la vuelta al lugar de encuentro, pasando nuevamente desde la Casa Natal de Mozart hasta el final de la calle Getreidegasse, visitando los puestecillos callejeros de la orilla del rio, cruzando nuevamente el puente de los enamorados, pasando otra vez por la Residencia de Mozart y la “Dreifaltigkeitskirche” o Iglesia de la Santísima Trinidad hasta llegar a la calle Paris-Lodron donde nos esperaba el autocar frente a una inmensa tienda de Swarovski.

Mercadillo callejero a orillas del río
Iglesia de la Santísima Trinidad

Después de un intenso día, una vez reunido el grupo, nos dirigimos a nuestros hoteles.
Descargamos las maletas, una ducha rápida y volvimos a salir de nuevo en dirección al centro de Salzburgo donde habíamos quedado con los compis para buscar un sitio donde cenar y dar un paseo.

Desde nuestro hotel, en línea recta, llegamos al centro como en unos 10-15 minutos, dado que Pablo nos había abarcado gran parte del itinerario que yo llevaba preparado más lo que habíamos visto después por nuestra cuenta, poquito quedaba ya por visitar por lo que, dejada la cámara en el hotel, sólo me quedaba disfrutar de tan entrañable ciudad.

10-15 minutos en línea recta y llegamos al río
De camino al centro histórico, íbamos disfrutando de todos los escaparates de las bonitas calles peatonales de Salzburgo, exquisitamente decorados, con sus carteles de hierro forjado característicos de la ciudad. 

Escaparates decorados por las calles de Salzburgo
Puente sobre el Río Salzach
Panorámicas de Salzburgo a ambos lados del puente

A la hora de la cena, nos decantamos por un restaurante que había comentado el guía de la cadena “Marengo”, que viene a ser como aquí un Ribs o un Foster, de carne a la brasa y esas cosillas.

Después de cenar, la buena temperatura que teníamos y el ambiente que había, seguimos nuestro paseo por las calles de la ciudad de Mozart. Nos llamó la atención la cantidad de gente trajeada y con frac que vimos por lo que seguimos la corriente que nos llevó a las puertas de la ópera y descubrimos por sus alrededores algún que otro rinconcito de la ciudad que iluminado de noche era muy bonito.

A medianoche, volvimos al hotel, a preparar maletas y descansar que al día siguiente nos esperaba Viena.