FotoPortadaBlog2015

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Castillo de Neuschwanstein (Baviera, Alemania) - (*) No pude obtener una mejor por encontrarse en obras el puente "Marienbrücke".

sábado, 19 de septiembre de 2015

DIA 3: 14-ago-2015

El día de hoy era, para mí, uno de los más especiales del viaje porque el destino que íbamos a visitar fue uno de los motivos que me hicieron decidirme en la elección de este viaje. No sabía ni pronunciar su nombre pero la historia y las fotos que había visto y leído lo hacían para mí un atractivo indescriptible.

Hoy, a parte de saber pronunciarlo, también conozco su significado:
“Neu”= nuevo, “Schwan”=cisne y “Stein”=piedra, lo que viene a traducirse “Nuevo Cisne de Piedra”, nuevo porque ya existía muy cerca otro castillo, el Castillo de Hohenschwangau, construido por Maximiliano II de Baviera padre de Luis II y residencia oficial de varano de la familia, donde el propio Luis pasó su infancia, cisne animal heráldico de los condes de Schwangau, de los que el rey se sentía sucesor, y símbolo cristiano de la "pureza", a la que Luis aspiraba profundamente y piedra porque está enclavado en una roca encaramada sobre la garganta del río Pollat, en los Alpes Bávaros, desde donde se tiene unas vistas espectaculares del valle, sus lagos, sus montañas y sus cascadas.

Ese día cargados con las maletas, nos pusimos en marcha a las 8:00h, abandonamos definitivamente Múnich y emprendimos la marcha a una de las zonas más bellas de Baviera, el “Condado del Cisne” cerca de Füssen, una zona visitada por 6.000 turistas diarios y 1,5 millones de turistas al año.

Durante la primera parte del recorrido, la guía nos contó la metodología a seguir ese día ya que debido a la multitud de gente será fácil perderse si andábamos todo juntos y era mejor ir por libre cada cual, quedando a la hora acordada en un punto de encuentro, así cada uno podía disfrutar de lo realmente atractivo para él… visitas, compras, cervecitas…

Yo ya tenía planificado todo lo que íbamos a hacer por allí ese día, pero me arrancaron de mi sueño, al decirme la guía que el puente desde donde se hace la famosa foto panorámica del Castillo estaba cerrado por obras. Incrédula ante esa afirmación, y cabreada a la vez por todas las obras que nos estábamos encontrando, aun con algo de esperanza porque hubiera acabado, lo miré a través de mi móvil en la página oficial del Castillo donde encontré el siguiente mensaje:

NOTICIAS:
Cierre del Puente de María (Marienbrücke): A partir de 3 agosto de 2015, el Puente de María (Marienbrücke) permanecerá cerrado al público por obras importantes de saneamiento. Se prevé que las obras duren hasta mediados de Noviembre 2015.
El sendero del desfiladero del Pöllat (Pöllatschlucht) está también cortado por desprendimiento hasta nuevo aviso. El acceso al castillo y el servicio de visitas guiadas no se ven afectados por ello.”

La noticia me calló como un jarro de agua fría, pero luego pensé el lado positivo de la misma… tendríamos que volver en otra ocasión para disfrutar del paraje al completo, algo que me atrae enormemente.

Tras casi 2h de viaje, cuando estábamos cerca del destino, Mª Jesús nos hizo una breve introducción de la historia de Castillo, la familia real de Baviera y alguna que otra anécdota típica que podemos encontrar en las guías de viaje. Pese a que en días anteriores habíamos mirado el tiempo y daba lluvias sin parar, al llegar allí nos encontramos un inmenso sol, parecía que nos estaba esperando para vivir una historia de cuento de hadas ese día.

Castillo del Rey Loco desde la carretera

A la zona la verdad es que la han dado un aire muy comercial dado los miles de turistas que pasan por allí a diario, está preparada con tiendas de souvenirs, cafeterías, aseos públicos, etc…

Al bajar del autocar, hicimos una primera parada para que la guía recogiera en taquilla los pases que ya teníamos reservados para la visita guiada de las 12:00h., y los compañeros que quisieran pudieran disponer del baño público. Desde este punto, podíamos divisar ambos Castillos de una forma impresionante!

Castillo de Neuschwanstein



Una vez reunidos, nos dirigimos a la parada del autobús. Hay un autobús, que nosotros utilizamos para subir hasta la base del Castillo de Neuschwanstein, por el que pagas 1,80€/ por trayecto pero que a su vez te ahorra más de media hora larga de subida. También puedes subir en calesa tirada por caballos pero como no tengas cuidado y regatees el precio, te sacan los ojos por ser turista.

Mapa turistico de la zona

Nosotros optamos por la subida en bus y la bajada dando un bonito paseo por los bosques, ya que la bajada es menos costosa y te lleva aproximadamente unos 15-20 minutos a paso ligero.

La subida no duró más de 10 minutos, incluso menos. Desde donde te deja el bus, ya se puede ver, imponente, la preciosa edificación blanca que te deja con la boca abierta.

La parada superior del bus te deja muy cerca del sendero que te lleva al Puente de María (Marienbrücke), había un cartel gigante indicando las obras y estaba vallado por todos los lados dada la peligrosidad del mismo. Un puente colgante a una altura de 92m del suelo con lamas de madera que no están bien ancladas es muy peligroso, por lo que después de más de 30 años, era necesaria su restauración para evitar cualquier catástrofe. ¿Que podían haber comenzado en Septiembre?... También, jaja, pero la vida es así.  Así que mi gozo en un pozo, no pude hacer la foto panorámica que todo el mundo que lo ha visitado posee. Fastidiada porque nos perdíamos la panorámica mas bonita del lugar (tendremos que volver… jeje) comenzamos a andar por los senderos rumbo al castillo.

A medio camino, justo en la primera curva, nos topamos con un bonito mirador panorámico con unas vistas espectaculares de todo el valle, del maravilloso lago y del Castillo de Hohenschwangau. Desde este punto, ya comencé a pensar que Luis II de Baviera no estaba tan loco como algunos creían, ya que se había trasladado a un paraje de ensueño digno de cualquier cuento de hadas.

Vista Panorámica desde el mirador 

Aprovechamos unos minutos para hacernos las fotos de rigor y disfrutar del paisaje y continuamos el sendero hacía la puerta del Castillo.



Una vez alcanzada la base del Castillo, la avalancha de gente que estaba visitándolo te metía puertas a dentro sin darte tiempo ni siquiera a esperar a la gente del grupo. Disponíamos de un poco de tiempo, ya que nuestra visita no era hasta las 12:20h, así que dimos una vuelta por los patios que estaban abiertos al público. Foto por aquí, foto por allá, apuramos el tiempo de espera.

Puerta Fortificada del Castillo
Acceso al Castillo del Rey Luis II de Baviera
Patio interior del Castillo de Neuschwanstein

Para acceder al interior del Castillo, tienes que esperar el turno que lo puedes ir viendo en unas pantallas encima de los tornos de entrada. Una vez eres llamado, puedes entrar, pasando la entrada por el lector del torno tal y como se indica y accedes al interior. Llegó la hora, GRUPO: 412, nuestro turno… así arrancaba nuestra visita al Castillo del Rey Loco.

En el pasillo de entrada, recogimos el audio guía que te va dando un vigilante y una vez atraviesas el arco de entrada empieza a funcionar la vocecita que te cuenta brevemente la historia del Rey Luis II de Baviera y las zonas del Castillo que vas ver durante la visita guiada, junto con las normas que debes seguir.
Está terminantemente prohibido, durante todo el recorrido, hacer fotografías y video por lo que tienes una persona que te acompañará durante toda la visita guiada, que irá activando los audio guía en cada sala que visites y que, a su vez, te vigilará por si se te ocurre saltarte las normas. A más, por si se te encendiese la bombilla, tienes una infinidad de cámaras vigilándote por lo que no es buena idea jugársela con ese gran hermano vigilándote.

Voy a intentar reconstruir la visita, pese a que dentro me fue imposible sacar ninguna toma ni fotográfica ni de video pero, para que más o menos, los lectores os podáis hacer una idea y los que lo hayáis visitado os volváis a trasladar a aquella maravilla de lugar.

La visita dura alrededor de 35-40 minutos y con el audio guía en tu idioma, puedes escuchar la descripción de cada una de las salas. Las salas a visitar son los aposentos privados donde hacía vida el propio Luis II, ubicados en los pisos tercero y cuarto del castillo.

Vayamos visitándolo virtualmente:

Residencia señoral / Tercer piso

Mapa de las estancias del 3er piso

1.- Vestíbulo Inferior (Inicio de la visita)

Vestíbulo Inferior




El ciclo de las pinturas murales muestra la saga de Sigurd de la Edda nórdica antigua, una recopilación de sagas, canciones y proverbios. La figura de Sigurd se corresponde con la del Sigfrido del Cantar de los Nibelungos. Los portales de mármol conducen por la parte oeste hacia la Sala del Trono y hacia los aposentos privados reales situados a su frente.










2.- Sala del Trono

Sala del Trono
Esta lujosa sala transmite la sensación de lugar sagrado, tiene una enorme corona de iluminación de cuatro metros de altura, abarca el tercer y cuarto piso y toda la parte oeste del palacio. En el ábside norte – en lugar del altar – debía situarse un trono, que tras la muerte del rey ya no llegaría a realizarse.
Esta conjunción de iglesia y sala del trono ilustra el concepto de monarca que poseía Luis II: éste se veía a sí mismo no sólo como rey por la gracia de Dios, sino también como mediador entre Dios y el mundo en general. Esta idea también se encuentra reflejada en la cúpula estrellada y en el mosaico del suelo que ella cubre, donde se representa la Tierra con sus plantas y animales. Bajo la cúpula se pueden ver a algunos representantes de imperios precristianos. Las pinturas de la zona del ábside muestran a Cristo, a los doce Apóstoles y a seis reyes santos, y las pinturas murales presentan hechos de los reyes y de otros santos. La Sala del Trono, sin embargo, no estaba destinada para actos oficiales. Es una plasmación de la reivindicación de Luis II al trono.


3.-  Antesala (sin foto)

Una antesala revestida de madera de roble por la que el visitante accede a los aposentos privados de Luis II, destinados a vivienda y trabajo. La antesala disponía ya desde 1885 de un sistema de timbres eléctrico, con el cual se podía llamar a los criados desde cualquier habitación.


4.- Comedor    
Comedor

Las pinturas murales del Comedor muestran escenas con Wolfram von Eschenbach y con otros minnesänger o cantores galantes y están enmarcadas por un revestimiento de madera de roble tallado en bajo relieve. En la mesa del comedor hay un centro de mármol y bronce dorado de Sigfrido luchando con el dragón. Como en todas las estancias privadas del rey, los textiles están trabajados de manera muy lujosa, aquí de seda roja con bordado en oro y orla.



5.- Dormitorio

Dormitorio del Rey Luis II de Baviera, "rey loco"
El Dormitorio del rey, al igual que en los demás castillos de Luis II, está riquísimamente decorado. La leyenda de Tristán e Isolda es el motivo central. Además de en los murales, ambos protagonistas se presentan en las tallas de la puerta y en las figuras de cerámica de la estufa de azulejos. El lujoso lecho de estilo neogótico y las tapicerías de los sillones son de seda azul con aplicaciones y bordados de leones, cisnes, escudos con rombos, coronas y azucenas. El tocador es especialmente original: el grifo tiene forma de cisne plateado. Pequeños cisnes decoran el juego del lavabo compuesto por jarra, jabonera y esponjera, creado por Eduard Wollenweber.


6.- Capilla

Capilla, anexa al dormitorio





La Capilla se encuentra junto al Dormitorio e igualmente fue realizada en estilo neogótico. Las pinturas murales, las cristaleras y la pintura central del altar hacen referencia a Luis IX de Francia, el santo correspondiente a la onomástica del rey Luis II.











7.- Vestidor

Vestidor
La pintura del techo de carácter ilusionista del Vestidor presenta un emparrado abierto hacia el cielo, como los que se encuentran en la decoración de las salas terrenas del siglo XVIII. Los murales, entre los revestimientos de madera, presentan escenas de la vida y de poemas de Walther von der Vogelweide (aprox. 1170-1230) y de Hans Sachs (1494-1576). Sobre el arco de la entrada al mirador se encuentran los bustos de ambos poetas. Las tapicerías de los asientos y de las cortinas están realizados en seda violeta y decorados con lujosos bordados en oro: en un artístico entresijo de enredaderas y hojas está sentada una pareja de pavos reales dorados. En el mirador está el gran joyero del rey.


8.- Salón

Salón real
En el salón, en forma de ele y separada mediante columnas, se abre una alcoba con asientos. El gran armario de madera de roble, imitando un original del Castillo de Wartburg, está decorado con escenas de poemas medievales. El programa de pinturas de este espacio está basado en la saga de Lohengrin, con la que Luis II se identificaba especialmente debido al tema de los caballeros del Grial y al motivo del cisne. El cisne era también el animal heráldico del rey Luis como señor de Schwangau. De forma similar al Dormitorio, los textiles aquí también están bordados en seda azul con cisnes y azucenas. Un gran cisne de cerámica mayólica de Villeroy & Boch servía de florero.


9.- Gruta e invernadero

Gruta
Invernadero


Entre el Despacho y el Salón se encuentra un espacio insólito para unas estancias privadas: una pequeña gruta. El escenógrafo August Dirigl fue el creador de la gruta artificial, que podía ser iluminada en diferentes colores y originalmente poseía una cascada. Debía evocar el Monte de Venus de la saga de Tannhäuser. Desde la gruta se accedía al invernadero a través de una puerta de cristal corrediza inserta en la "roca". Sus enormes ventanales ofrecen una amplia panorámica de la región prealpina. La fuente que presenta el invernadero estaba destinada realmente a la sala morisca del segundo piso del castillo, que no llegaría a realizarse.


10.- Despacho

Despacho del Rey Luis II de Baviera
Las pinturas murales presentan la saga de Tannhäuser, que al igual que en la ópera homónima de Wagner se asocia al torneo de cantores del Castillo de Wartburg. El rey trabajaba en la gran mesa central, en la que todavía se puede ver su escribanía. En el armario se guardaban los planos del Castillo y los bocetos de Neuschwanstein. Las vigas y ménsulas del techo han sido talladas muy ricamente.


11.- Antesala o Sala de los Ayudantes

Antesala o Sala de los Ayudantes




La Antesala o Sala de los Ayudantes está revestida de madera de roble y aparte de mesa, sillas y una estufa de azulejos está dotada de una tumbona para los periodos de espera nocturnos.









12.- Pieza de paso (sin foto)


Residencia señoral / Cuarto piso


Mapa de las estancias del 4º piso

2.-  Sala del Trono

Visitada anteriormente desde la planta tercera


13.-  Vestíbulo Superior

Desde el Vestíbulo del cuarto piso se accede por la parte oeste, a través de un portal de mármol, a la tribuna de la Sala del Trono; y por la parte este, a través de dos portales de mármol, a la Sala de los Cantores.

14.-  Sala de los Cantores

Sala de los Cantores
La Sala de los Cantores fue el proyecto predilecto del rey y, junto a la Sala del Trono, era la principal estancia del Castillo. Abarca todo el cuarto piso de la parte este del palacio. En ella se han unido dos estancias históricas del Castillo de Wartburg: el Salón de Fiestas y la Sala de los Cantores. En la Sala de los Cantores de Wartburg supuestamente tuvo lugar el famoso torneo de cantores, tema tratado también en la ópera "Tannhäuser" de Richard Wagner. Luis II visitó el Castillo de Wartburg en el año 1867 a instancias de Wagner.
En la parte estrecha oeste se encuentra la tribuna de los cantores, separada del resto por medio de tres arcos con columnas; en la parte superior hay una pequeña tribuna más pequeña. En el programa de las pinturas de la sala no predomina la competición de los cantores, sino que se centra en la saga de Parsifal y el Santo Grial. La tribuna inferior en forma de escenario está decorada con un bosque, el bosque sagrado del Castillo del Grial. El hijo de Parsifal es Lohengrin, el caballero cisne, con el que se cierra la serie de pinturas. El artesonado, de gran altura, reproduce los signos del zodiaco.
En esta sala nunca tuvieron lugar grandes banquetes o conciertos de música: Luis II creó aquí un monumento a la cultura caballeresca medieval y al mundo de las sagas. Tannhäuser, Parsifal y Lohengrin fueron figuras con las que el rey se identificaba ya desde su juventud. En la parte larga norte se montó una tribuna. Sus ménsulas muestran a Flayetanis y Kyot, redactor y traductor respectivamente de la saga del Grial. El muro portante de la tribuna separa un pasillo cuyo artesonado polícromo muestra cintas con los nombres de los minnesänger, o trovadores. En el muro de las ventanas situado enfrente, las ménsulas talladas portan adornos figurados y simbólicos relacionados con la saga de Parsifal: por ejemplo, el Lucifer alado, que en su caída pierde una piedra preciosa de su corona, de la cual posteriormente se fabricará el Santo Grial.


Tras visitar la Sala de los Cantores, depositamos nuestros audio guías en un cajón y la guía se despidió amablemente de nosotros. Descendimos por una escalera circular de suelo de piedra blanco al igual que el Castillo, típica de las películas, hasta la primera tienda de souvenir del Castillo y los baños públicos. Como teníamos unos descuentos para la segunda tienda, pasamos rápidamente en dirección a la misma.

Un poco antes de llegar a ella, pudimos ver las antiguas cocinas del Castillo.

Cocina originales del Castillo de Neuschwanstein
La Cocina fue equipada con la técnica más avanzada de la época. Se equipó con un gran fogón y un aparador, un asador de pinchos grande y otro pequeño, una parrilla empotrada con un dispositivo para calentar los platos, un horno, un mortero y una pecera.
Le sigue una alacena con un armario empotrado para la vajilla y un despacho acristalado para el jefe de cocina, y el fregadero.

A la salida, dos opciones de bajada, subir de nuevo la cuesta hacia donde te deja el bús y volver a cogerlo de vuelta o, coger el sendero de bajada que te llevara a la zona de parking y tiendas desde donde hemos arrancado hoy la excursión.

Nuestra elección fue la segunda, ya que por el sendero de bajada tienes varios miradores, uno hacia el castillo con una bonita vista, y otro, hacia el valle desde donde se puede contemplar la magnitud del lago y del lugar donde nos encontramos.

Panorámica del Castillo desde el mirador
Panorámica del valle y el lago desde el mirador

Tardamos como unos 15 min. en bajar y 20 min. más o menos en llegar al autocar donde habíamos quedado con el resto del grupo. Hay que tener un poco de cuidado en el descenso, ya que al ser un sendero de arena puedes resbalar.

Tras esta magnifica mañana por los alrededores de los Castillos de los Reyes de Baviera, nos dirigimos a Füssen, un precioso y acogedor pueblo a unos 5 Kms más o menos de Neuschwanstein, donde comimos y paseamos un rato por sus acogedoras callejuelas.

Una vez en Füssen, la primera parada fue en la Oficina de Turismo para conseguir planos de la ciudad como de costumbre. Después, ya caminando, nos adentramos en el casco histórico para dirigirnos a comer por la hora que era. Este día nos íbamos a saltar la comida típica bávara y alemana (codillo, Frankfurt, etc…) de la que estábamos un pelin cansados para comer otra cosa.

El elegido, el restaurante “Beim Olivenbauer” en la Kemptener Str.,  un restaurante italiano donde hacen unas pizzas artesanales enormes para chuparse los  dedos.

Pizza artesana 


Al terminar de comer, nos fuimos a pasear tranquilamente por las bonitas y pintorescas calles de este pequeño pueblecito, desde las cuales se veía la pequeña fortaleza en lo alto.

Una tarde muy divertida, de compras, risas y fotos gamberras junto a algunos compañeros del grupo que dio lugar a mil anécdotas que no olvidaremos ya jamás.


A la hora acordada, nos dirigimos al punto de encuentro para coger el autocar y poner rumbo a nuestro siguiente destino.

Atrás dejábamos nuestros días en la bonita Baviera Alemana para adentrarnos en el bello Tirol Austriaco, según avanzábamos por las carreteras hacía su capital, Innsbruck, los paisajes se iban transformando, e iban apareciendo las panorámicas alpinas. La grandeza de sus montañas nos iba absorbiendo y nuestros ojos disfrutaban del encanto de los pueblos tiroleses.

Aproximadamente 2 horas después, tras 120 km, entrabamos en la ciudad de Innsbruck donde íbamos a pasar los 2 siguientes días.

Rondaban las 19:30h aprox. así que, dejamos rápidamente las maletas en la habitación y cogimos el autobús urbano que nos acercó al centro de la ciudad. Una vez allí, una vuelta rápida como primera toma de contacto antes de que se fuera la luz.

En ese breve ratito, pudimos ver algunas de las atracciones turísticas de la ciudad ya que se encontraban todas cercanas dentro del casco antiguo por donde estuvimos paseando, el tejadito dorado, la torre del reloj, la Helblinghaus, el Ottoburg hasta que llegamos a la Catedral donde hicimos una paradita para cenar.

Paseo al atardecer por Innsbruck
Después de cenar caminamos hacia la parte del rio, donde había una feria gastronómica durante esos días, y nos sentamos en una de sus terracitas a tomar el postre antes de retirarnos al hotel a descansar para arrancar un día intenso a la mañana siguiente.