El
desayuno del hotel de Munich no estaba nada mal, huevo revueltos o cocidos,
varios tipos de salchichas, embutidos, panes para tostar, cereales, frutas,
zumos y cafés, vamos lo habitual es desayunos de tipo buffet europeos.
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| Desayuno en el hotel de Múnich |
Por
delante nos esperaba un día agotador, km por carretera y caminatas para conocer
dos bellas ciudades galardonadas por la Unesco, Núremberg con el Premio UNESCO
de Educación para los Derechos Humanos en 2001 y Ratisbona declarada Ciudad
Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2006.
Salimos
hacia Núremberg a las 8:00h pese a haber quedado a las 7:45h pero en grupos
grandes de gente ya se sabe… “no me he enterado”, “me he confundido”… etc, etc.
Las
vías de salida de la ciudad estaban bastante congestionadas pero no tardamos
mucho en coger “carretera y manta” para adentrarnos en la Baviera profunda.
Desde
el autocar pudimos ver los edificios que forman la inmensa ciudad de la BMV,
sala de exposiciones, museo y oficinas, volvimos a ver nuevamente el Allianz
Arena y continuamos durante 170 km rumbo a la primera ciudad del itinerario.
Después
de un par de horitas y, dado el madrugón, un sueñecito, llegamos a Núremberg.
PRIMERA CIUDAD DEL ITINERARIO: Núremberg
Núremberg,
una bonita ciudad de casi medio millón de habitantes, la segunda más grande de
Baviera y “ciudad secreta” de Franconia. Divida por el Rio Pegnitz en dos
barrios, el barrio de San Sebaldo y el barrio de San Lorenzo, los cuales deben
su nombre a las principales iglesias de la ciudad.
Ya
nos iba informando la guía que pese a ser una ciudad que tiene gran parte de su
atractivo en el centro histórico bordeado por las antiguas murallas de la
ciudad, el tiempo se nos iba a quedar corto por lo que deberíamos aprovecharlo
al máximo.
Aquí
dos opciones, primera hacer con la guía un pequeño recorrido por las zonas de
mayor interés turístico o, segunda, patear la ciudad por tu cuenta.
En
esta ciudad elegimos la primera, ir con el grupo, ya que según iba contando Mª
José lo que íbamos a ver coincidía casi íntegramente con los dos itinerarios
(uno de cada barrio) que llevábamos preparados y así, pensamos sería mas
entretenido.
Error!!
No fue más entretenido, fue más agobiante porque no parábamos ni para hacer una
sencilla foto.
A
Núremberg, pese a ser una ciudad pequeñita, se le debería dedicar un día entero,
y no medio, para poder conocerla y
pasear a gusto y con calma por sus acogedoras callecitas. Y ya no te digo, si
tienes interés de visitar algún museo.
Al
bajar del autobús nos dirigimos a la Oficina de Turismo, donde nos iban a
repartir el mapa turístico de la ciudad. Al lado dispones de baños públicos, previo
pago de 0,50€.
A la
derecha de la Oficina de Turismo, nada más entrar en la “Hauptmarkt” o Plaza
del Mercado donde se pone el tradicional y archiconocido Mercado Navideño de
Nuremberg o “Christkindlesmarkt”, y en la que a la fecha, había un tradicional
y típico mercado bávaro con puestecitos de frutas y verduras, se encontraba la
“Schöner Brunnen” o Fuente Bonita, totalmente cubierta debido a que estaban
haciendo trabajos de rehabilitación, una impresionante fuente de tubos de color
dorado que se eleva unos 17m.
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| Schöner Brunnen, Nuremberg Fuente: Internet |
Justo
enfrente en la misma plaza, podemos encontrar la “Männleinlaufen” o Iglesia de
la Virgen, de ladrillo oscuro, donde cada día a las 12:00h se puede ver el tradicional
“Desfile de los hombrecitos”, un modesto carrillón.
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| Frauenkirche, Nuremberg |
Abandonamos
por el momento el Barrio de San Sebaldo y continuamos nuestro itinerario por la
PlobenhofstraBe cruzando el puente sobre el Pegnitz que nos llevaría al Barrio
de San Lorenzo y desde el que teníamos a la vista una de las imágenes más
fotografiadas de la ciudad, el Antiguo Hospital del Espíritu Santo, hoy día
convertido en una residencia de ancianos.
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| Antiguo Hospital del Espíritu Santo, hoy Residencia de Ancianos de Nuremberg |
Continuamos
por la KöningStraBe hasta llegar a la “Lorenzkirche” o Iglesia de San Lorenzo,
que da nombre al barrio donde nos encontrábamos y que tardó 200 años en ser
terminada. Buena representante de las Hallenkirche, iglesias típicas del gótico
alemán con las 3 naves a la misma altura.
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| Iglesia de San Lorenzo, Nuremberg |
Tras
unas breves explicaciones de la guía y fotografiarnos todos en la Plaza de San
Lorenzo delante de tan imponente construcción, continuamos la visita bajando
por la KarolinenStraBe hasta la Torre Blanca, uno de los accesos que quedan en
pie de la ciudad antigua que quedó en su mayor parte destruida en los
bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, delante de la cual se encontraba la
impresionante Fuente “Ehekarussell” o Carrusel del Matrimonio, que relata el
poema "Vida de casados agridulce" de Hans Sachs, quien describió en
palabras drásticas el matrimonio, desde sus primeras fases de ardiente amor
hasta el agotamiento marital en el lecho de muerte. Había que dar una vuelta
completa a la fuente para casarse con la persona amada, yo no lo escuché…
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| Torre del Reloj y Fuente del Carrusel del Matrimonio, Nuremberg |
Iniciamos
el camino de regreso al Barrio de San Sebaldo por las calles Ludwigspl.,
Josephspl. y kaiserstraBe, y cruzamos por el puente de la Trödelmarkt que
atraviesa una pequeña isleta que divide el rio Pegnitz en dos en cuyas
bifurcaciones hay unas bonitas vistas de los puentes que cruzan el rio.
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| Plazoleta en la isleta, Nuremberg |
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| Pasarela del Verdugo y Antiguo Almacén de Vino, Nuremberg |
Una
vez atravesada la pequeña isla desde la que podemos divisar ambas partes de la
pasarela del verdugo y el “Weinstadel” o Antiguo Almacén de Vino (actual
residencia universitaria de estudiantes) edificio rojo y blanco de época
medieval, tomamos a la izquierda la Weintraubengasse para llegar más adelante a
la Maxpl. y desde ahí coger a la derecha una de las calles más emblemáticas de
la ciudad de Nuremberg.
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| Antiguo Almacén del Vino, hoy Residencia Universitaria de Estudiantes de Nuremberg |
Entramos
a la famosa WeiBgerbergasse, por la zona más próxima a las murallas de la
ciudad y vamos ascendiendo por ella en dirección hacia la “Selbalduskirche” o
Iglesia de San Sebaldo. A cada paso que das por esta calle te recreas la vista
mirando el encanto de sus antiguas casas artesanales de piedra y madera
entramada, de los siglos XV, XVI y XVII, adornadas con miradores y voladizos
que hacen de esta calle la más pistoresca de la ciudad.
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| Calle WeiBgerbergasse, Nuremberg |
Al
salir de la WeiBgerbergasse, chocamos de frente con la Iglesia de San Sebaldo, muy
parecida a su hermana del otro lado de la ciudad, destruida durante la II
Guerra Mundial y reconstruida como la original en años posteriores. En el lado
norte de la Plaza de San Sebaldo, mirando hacia el castillo, la entrada a la
torre norte está decorada con escenas de Adviento de Heinz Heibe.
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| Iglesia de San Sebaldo, Nuremberg |
Llegados
a este punto, toca callejear un poquito para llegar hasta la Fortaleza Imperial
de Núremberg, tomamos la calle Füll desde la Sebalderpl., para continuar
subiendo la cuesta de la AlbrechtDürerStraBe hasta llegar a una de las plazas
más bonitas de la ciudad antigua, la Tiergärtnerplatz. Desde esta plaza pueden
observarse, varias de las atracciones más famosas de la ciudad como la Casa de
Alberto Durero o las murallas de la fortaleza, a la que llegamos por la
Am-Ölberg.
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| Casa de Alberto Durero, Nuremberg |
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| Pozo en la Tiergärtnerplatz |
Una
vez aquí, la guía nos dio tiempo libre para continuar profundizando la visita a
Núremberg un poco más por nuestra cuenta. Prácticamente, habíamos pateado la
ciudad y visto las zonas y monumentos más famosos por lo que optamos por
acceder al interior de la “Kaiserburg” o
Fortaleza Imperial.
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| Fortaleza Imperial de Nuremberg |
La
Fortaleza Imperial de Nuremberg, sobresale de forma mágica entre el casco
antiguo de la ciudad y figura entre los palacios imperiales más importantes de
la edad media.
El
paseo por las zonas al aire libre de su interior es gratuito, únicamente se
paga entrada para acceder al edificio principal con la capilla doble románica,
las habitaciones de los emperadores, el pozo hondo y una de las torres.
Pasear
por ella es como transportarse a otra época, a la época de caballeros y
princesas y tiene una vistas panorámicas de la ciudad realmente alucinantes
desde su mirador.
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| Vistas Panorámicas de la ciudad de Nuremberg desde la Fortaleza |
Tras
un agradable paseo por la Fortaleza y varios disparos de cámara, emprendemos el
descenso de esta parte de la ciudad (la más elevada) hacia el centro de la
ciudad.
Tomamos
la BurgstraBe en dirección a la Oficina de Turismo donde arrancamos en la
mañana. La calle tiene una cuesta pronunciada que hace que se carguen los
gemelos y a su vez, vamos buscando algo de sombra porque hace un calor
horripilante.
Pasamos
por delante del “Stadtmuseum Fembohaus”,
un bonito edificio que tiene un impresionante reloj solar que capta miles de
miradas de los turistas, por la parte trasera de San Sebaldo y por delante del
Ayuntamiento, el cual bordeamos en busca de una terracita donde tomar una
cervecita bien fría.
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| Edificio del Reloj Solar, Nuremberg |
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| Edificio del Ayto. de Nuremberg |
Allí
terminamos nuestra visita a Núremberg escuchando el carrillón de las 12:00h ya
que media hora más tarde habíamos quedado en el autocar para emprender de nuevo
la ruta hacía la siguiente ciudad. La posibilidad de comer un magnífico codillo
típico de Baviera en la ciudad de Ratisbona, nos hizo movilizarnos y salir
antes hacía allí para poder llegar a tiempo de comer.
SEGUNDA CIUDAD DEL ITINERARIO: Ratisbona
Ratisbona,
cuyo casco viejo es desde 2006 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con
150.000 habitantes es la cuarta ciudad más grande de Baviera. Ciudad dividida
en dos por el Danubio. Antigua y Moderna.
Tras
otros 120km de viaje por carretera, después de 2h aprox. llegábamos a Ratisbona
justo a la hora de comer. Ese día nos había recomendado un restaurante típico sitio
la guía donde hacían unos de los mejores codillos de Baviera.
Claudio
el conductor, nos dejó en un parking de autocares a las afueras de la ciudad,
ya que la mayor parte del casco antiguo es peatonal y no se puede acceder en
vehículo.
Avanzamos
por la bonita y animada calle Stadtamhof, con sus casas pintadas de colores y
las terrazas llenas de gente, hasta los pies del “Stone Bridge” o Puente de
Piedra.
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| Barrio de Stadtamhof, Ratisbona |
Una
vez más, lo más bonito de las ciudades se encontraba en rehabilitación por lo
que habían habilitado una plataforma paralela para el acceso al casco viejo
desde ese lado de la ciudad, pero al menos, pudimos caminar por una primera
parte original del Puente de Piedra que ya estaba acabado de restaurar .
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| Rio Danubio a su paso por Ratisbona |
Atravesamos
la vieja torre de la ciudad, donde se ubicaba antiguamente el ayto. y nos
dirigimos al casco histórico, donde hicimos 2 paradas antes de ir al
restaurante a comer.
La
primera de ellas, en la gótica Casa de Goliat bajo la pintura en la fachada de
David y Goliat que representa la lucha de ambos y se realizó aprox. en el siglo
XVI cuando se puso de moda decorar las fachadas de los edificios con gigantescas
escenas griegas, romanas o bíblicas.
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| Casa de Goliat, Ratisbona |
Y la
segunda, en la Rathausplz. para conseguir mapas turísticos en la Oficina de
Turismo que se encuentra en la Antigua Casa Consistorial de la Ciudad Imperial al
lado de la vieja Torre del Reloj y cercana a la Kohlenmarkt, cuya fuente no
tiene agua potable, así que ojo con beber de allí!
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| Casa Consistorial y Torre de la Ciudad, Ratisbona |
Desde
allí nos dirigimos, la mayor parte del grupo, directamente al restaurante para
comernos ese fantástico codillo típico bávaro con el que llevábamos soñando
desde el día anterior. Dado que no habíamos realizado reserva previa, al llegar
tanta gente se desbordaron por el número de personas ya que parece ser que no
tenñian suficiente comida para todos, pero tras varios minutos de
incertidumbre, finalmente nos sentaron a todos, nos atendieron amablemente y
nos sacaron todas sus existencias.
Por
si alguien pasa por allí, el restaurante era “Hacker-Pschorr Regensburg” en la Neupfarrpl.
15, tienes que pasar a través de un pasadizo y entras directamente a su biergarten
con mesas de madera, sombrillas y camareros vestidos con trajes típicos
bávaros. Todo muy ambientado, muy acogedor, muy tranquilo y sobre todo, la
comida riquísima, sobre todo el codillo!! El precio no salió nada mal, unos 30€
por pareja.
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| Codillo Bávaro |
Después
de llenar el buche, dispusimos de tiempo libre, algunos optaron por tomar el
postre y una copa y otros optamos por patearnos un poquito la ciudad y quemar
calorías jejejeje
Salimos
del restaurante hacía la Neupfarrplatz, desde la que se tienen unas
impresionantes vistas de la “Neupfarrkirche” o Iglesia Protestante de la ciudad
y de las dos torres de la Catedral de Ratisbona. La plaza siempre con bullicio,
terrazas y mucho ambiente, siempre está llena de gente, ese día habían algunos
puestecillos de comida callejera a los pies de la iglesia.
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| Neupfarrplatz e Iglesia Protestante, Ratisbona |
Salimos
por el lado opuesto de la plaza tomando la ResidenzstrBe en dirección a la DomPlatz
donde se encuentra la “Dom St.Peter” o Catedral de San Pedro, una de las
manifestaciones más sobresalientes del arte gótico en Baviera y única en
su estilo de la zona. Imponente edificio de piedra blanca, desgraciadamente
también en rehabilitación.
Las
callejuelas que rodean la catedral son de un atractivo maravilloso, estrechas,
con fachadas de colores, no puedes dejar de perderte por ellas. Justo enfrente
de la catedral, animadas terrazas de bares donde tomar algo y descansar un
poco.
Seguimos
calle abajo y al final de la misma puedes tomar dos direcciones, a la izquierda
por la GoliathstraBe pasaríamos de nuevo por la Casa de Goliat cuya fachada
habíamos visto ya y recto llegaríamos nuevamente a la Plaza del Ayto, la Casa
Consistorial y la Torre del Reloj, nosotros nos dirigimos la derecha por la Unter-Den-Schwibbögen para ver la “Porta Praetoria”, restos de la
puerta romana por la que se accedía a la ciudad antigua.
Dado
que nos quedaba tiempo aún para alguna visita más, nos dirigimos a ver el
Palacio de los Thurn und Taxis y una antigua abadía muy bonita dentro del
mismo.
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| Palacio y abadía de los Thurn und Taxis, Ratisbona |
Volvimos
hacía el punto de encuentro en el que habíamos quedado con el grupo dando un
agradable paseo por la ciudad, perdiéndonos por sus entrañables callecitas y
comiéndonos un helado para combatir los cerca de 38 grados que teníamos de
temperatura ese día.
Ya
en el autocar, la vuelta a Múnich no se hizo muy larga ya que íbamos
disfrutando de bonitos y verdes paisajes de carretera.
A la
llegada a Múnich, algunos solicitamos a la guía que nos dejara cerca de la
entrada del “Englischer Garten” o Jardín Inglés para aprovechar la tarde que
nos quedaba en la ciudad y terminar de ver cositas que nos faltaban y hacer las
últimas compras.
Este
parque urbano, uno de los más grandes del mundo superando al Central Park
neoyorkino y al Hyde Park londinense, es el pulmón verde de la ciudad. Yo tenía
especial interés, ya que lo había visto en Callejeros Viajeros, en ver lo que
denominan “la OLA del Eisbach
o del arroyo helado”, que no es ni más ni menos que el sitio donde la fuente
corriente del rio choca contra un sector estático de agua poco profunda y crea
una ola al más puro estilo californiano, y donde los muniqueses aficionados a
este deporte, pueden practicarlo estando a kilómetros del mar, “surf urbano” lo
llaman ellos. Chocante las imágenes que puedes ver en el metro de Múnich de
gente vestida con neoprenos y con tablas que se dirigen a este sitio a
practicar su deporte favorito.
Arrancamos
la visita a la zona sur del parque, ya que la norte es un bosque prácticamente
salvaje sin atractivo turístico, desde el Lago artificial, donde puedes pasar
una tarde súper divertida alquilando una barca a pedales, en dirección al
centro de la ciudad.
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| Lago del Jardín Inglés |
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| Jardín Inglés de Múnich |
Fuimos
siguiendo el cauce del rio a contracorriente para ver si encontrábamos las dos
atracciones turísticas más famosas del parque. Perdidos por los senderos tras
una buena caminata, varias lecturas de mapa y preguntas a los residentes en
nuestro inglés chapurreao, conseguimos llegar hasta la zona de la pagoda china,
más o menos cuando habíamos recorrido la mitad del parque. Una zona bulliciosa,
con un enorme biergarten y puestos de comida y bebida, donde la gente va a
pasar la tarde con los amigos o familia y a beberse una buena cerveza con el
buen tiempo. En verano, la gente se anima a disfrutar del sol y del calor. La
verdad que me sorprendió mucho la cantidad de gente que había ya que apenas
había mesas libres.
Desde
la Pagoda, queda cerca la ola, pero nos costaba encontrarla, así que nuevamente
tuvimos que ir preguntando hasta dar con ella. Finalmente, oímos fluir el rio y
cuando nos acercamos dimos con el sitio exacto en el que estaban practicando
este famoso “Surf Urbano”.
Es
espectacular ver como gente de todas las edades, esperaba una cola de 10 o 12
personas para su segundo de gloria, pero más espectacular fue ver la práctica
de ese deporte en medio de una ciudad como Múnich.
Tras
pasar un ratito descansando y viendo a esos fenómenos de las olas, continuamos
el camino hacía las pequeñas cataratas, no sin antes meter los pies en aquel
agua helada y hacerme una foto para la prosperidad.
El
paseo por el impresionante Jardín Inglés que nos llevó como un par de horas,
llegó a su fin cuando atravesamos el puente desde el que se ve la “Eisbachfall”
o Catarata del Rio Eisbach, un bonito entorno que inmortalizamos para siempre
en foto.
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| Eisbachfalls, Jardin Inglés de Múnich |
De
vuelta a la ciudad, fuimos a parar a la Plaza de la Residenz, por donde
habíamos pasado en días anteriores por lo que no fue difícil encontrar el
camino hacia el centro de la ciudad y dirigirnos a la Marienplatz, donde
aguardaba imponente el Ayto.
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| Ayto. de Múnich en la Marienplatz |
Últimas
compras, envío de postales, y de vuelta al hotel a descansar ya teníamos que
hacer maletas dado que a la mañana siguiente abandonábamos Múnich para recorrer
la parte más profunda de Baviera y terminar el día en la ciudad de Innsbruck.





































