FotoPortadaBlog2015

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Castillo de Neuschwanstein (Baviera, Alemania) - (*) No pude obtener una mejor por encontrarse en obras el puente "Marienbrücke".

miércoles, 16 de septiembre de 2015

DIA 2: 13-ago-2015

Arriba a las 6:00h, esto de los tour pues ya se sabe, aquí no hay stop, ducha y desayuno a las 6:30h, para estar preparadas puntualmente  a la hora indicada en el hall del hotel.

El desayuno del hotel de Munich no estaba nada mal, huevo revueltos o cocidos, varios tipos de salchichas, embutidos, panes para tostar, cereales, frutas, zumos y cafés, vamos lo habitual es desayunos de tipo buffet europeos.

Desayuno en el hotel de Múnich
Por delante nos esperaba un día agotador, km por carretera y caminatas para conocer dos bellas ciudades galardonadas por la Unesco, Núremberg con el Premio UNESCO de Educación para los Derechos Humanos en 2001 y Ratisbona declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2006.

Salimos hacia Núremberg a las 8:00h pese a haber quedado a las 7:45h pero en grupos grandes de gente ya se sabe… “no me he enterado”, “me he confundido”… etc, etc.

Las vías de salida de la ciudad estaban bastante congestionadas pero no tardamos mucho en coger “carretera y manta” para adentrarnos en la Baviera profunda.

Desde el autocar pudimos ver los edificios que forman la inmensa ciudad de la BMV, sala de exposiciones, museo y oficinas, volvimos a ver nuevamente el Allianz Arena y continuamos durante 170 km rumbo a la primera ciudad del itinerario.

Después de un par de horitas y, dado el madrugón, un sueñecito, llegamos a Núremberg.  


PRIMERA CIUDAD DEL ITINERARIO: Núremberg


Núremberg, una bonita ciudad de casi medio millón de habitantes, la segunda más grande de Baviera y “ciudad secreta” de Franconia. Divida por el Rio Pegnitz en dos barrios, el barrio de San Sebaldo y el barrio de San Lorenzo, los cuales deben su nombre a las principales iglesias de la ciudad.

Ya nos iba informando la guía que pese a ser una ciudad que tiene gran parte de su atractivo en el centro histórico bordeado por las antiguas murallas de la ciudad, el tiempo se nos iba a quedar corto por lo que deberíamos aprovecharlo al máximo.
Aquí dos opciones, primera hacer con la guía un pequeño recorrido por las zonas de mayor interés turístico o, segunda, patear la ciudad por tu cuenta.

En esta ciudad elegimos la primera, ir con el grupo, ya que según iba contando Mª José lo que íbamos a ver coincidía casi íntegramente con los dos itinerarios (uno de cada barrio) que llevábamos preparados y así, pensamos sería mas entretenido.
Error!! No fue más entretenido, fue más agobiante porque no parábamos ni para hacer una sencilla foto.

A Núremberg, pese a ser una ciudad pequeñita, se le debería dedicar un día entero, y no medio,  para poder conocerla y pasear a gusto y con calma por sus acogedoras callecitas. Y ya no te digo, si tienes interés de visitar algún museo.

Al bajar del autobús nos dirigimos a la Oficina de Turismo, donde nos iban a repartir el mapa turístico de la ciudad. Al lado dispones de baños públicos, previo pago de 0,50€.

A la derecha de la Oficina de Turismo, nada más entrar en la “Hauptmarkt” o Plaza del Mercado donde se pone el tradicional y archiconocido Mercado Navideño de Nuremberg o “Christkindlesmarkt”, y en la que a la fecha, había un tradicional y típico mercado bávaro con puestecitos de frutas y verduras, se encontraba la “Schöner Brunnen” o Fuente Bonita, totalmente cubierta debido a que estaban haciendo trabajos de rehabilitación, una impresionante fuente de tubos de color dorado que se eleva unos 17m.

Schöner Brunnen, Nuremberg
Fuente: Internet
Justo enfrente en la misma plaza, podemos encontrar la “Männleinlaufen” o Iglesia de la Virgen, de ladrillo oscuro, donde cada día a las 12:00h se puede ver el tradicional “Desfile de los hombrecitos”, un modesto carrillón.

Frauenkirche, Nuremberg
Abandonamos por el momento el Barrio de San Sebaldo y continuamos nuestro itinerario por la PlobenhofstraBe cruzando el puente sobre el Pegnitz que nos llevaría al Barrio de San Lorenzo y desde el que teníamos a la vista una de las imágenes más fotografiadas de la ciudad, el Antiguo Hospital del Espíritu Santo, hoy día convertido en una residencia de ancianos.

Antiguo Hospital del Espíritu Santo, hoy Residencia de Ancianos de Nuremberg

Continuamos por la KöningStraBe hasta llegar a la “Lorenzkirche” o Iglesia de San Lorenzo, que da nombre al barrio donde nos encontrábamos y que tardó 200 años en ser terminada. Buena representante de las Hallenkirche, iglesias típicas del gótico alemán con las 3 naves a la misma altura.

Iglesia de San Lorenzo, Nuremberg

Tras unas breves explicaciones de la guía y fotografiarnos todos en la Plaza de San Lorenzo delante de tan imponente construcción, continuamos la visita bajando por la KarolinenStraBe hasta la Torre Blanca, uno de los accesos que quedan en pie de la ciudad antigua que quedó en su mayor parte destruida en los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, delante de la cual se encontraba la impresionante Fuente “Ehekarussell” o Carrusel del Matrimonio, que relata el poema "Vida de casados agridulce" de Hans Sachs, quien describió en palabras drásticas el matrimonio, desde sus primeras fases de ardiente amor hasta el agotamiento marital en el lecho de muerte. Había que dar una vuelta completa a la fuente para casarse con la persona amada, yo no lo escuché…

Torre del Reloj y Fuente del Carrusel del Matrimonio, Nuremberg

Iniciamos el camino de regreso al Barrio de San Sebaldo por las calles Ludwigspl., Josephspl. y kaiserstraBe, y cruzamos por el puente de la Trödelmarkt que atraviesa una pequeña isleta que divide el rio Pegnitz en dos en cuyas bifurcaciones hay unas bonitas vistas de los puentes que cruzan el rio.


Plazoleta en la isleta, Nuremberg
Pasarela del Verdugo y Antiguo Almacén de Vino, Nuremberg

Una vez atravesada la pequeña isla desde la que podemos divisar ambas partes de la pasarela del verdugo y el “Weinstadel” o Antiguo Almacén de Vino (actual residencia universitaria de estudiantes) edificio rojo y blanco de época medieval, tomamos a la izquierda la Weintraubengasse para llegar más adelante a la Maxpl. y desde ahí coger a la derecha una de las calles más emblemáticas de la ciudad de Nuremberg.

Antiguo Almacén del Vino, hoy Residencia Universitaria de Estudiantes de Nuremberg 

Entramos a la famosa WeiBgerbergasse, por la zona más próxima a las murallas de la ciudad y vamos ascendiendo por ella en dirección hacia la “Selbalduskirche” o Iglesia de San Sebaldo. A cada paso que das por esta calle te recreas la vista mirando el encanto de sus antiguas casas artesanales de piedra y madera entramada, de los siglos XV, XVI y XVII, adornadas con miradores y voladizos que hacen de esta calle la más pistoresca de la ciudad.

Calle WeiBgerbergasse, Nuremberg

Al salir de la WeiBgerbergasse, chocamos de frente con la Iglesia de San Sebaldo, muy parecida a su hermana del otro lado de la ciudad, destruida durante la II Guerra Mundial y reconstruida como la original en años posteriores. En el lado norte de la Plaza de San Sebaldo, mirando hacia el castillo, la entrada a la torre norte está decorada con escenas de Adviento de Heinz Heibe.

Iglesia de San Sebaldo, Nuremberg

Llegados a este punto, toca callejear un poquito para llegar hasta la Fortaleza Imperial de Núremberg, tomamos la calle Füll desde la Sebalderpl., para continuar subiendo la cuesta de la AlbrechtDürerStraBe hasta llegar a una de las plazas más bonitas de la ciudad antigua, la Tiergärtnerplatz. Desde esta plaza pueden observarse, varias de las atracciones más famosas de la ciudad como la Casa de Alberto Durero o las murallas de la fortaleza, a la que llegamos por la Am-Ölberg.

Casa de Alberto Durero, Nuremberg
Pozo en la Tiergärtnerplatz

Una vez aquí, la guía nos dio tiempo libre para continuar profundizando la visita a Núremberg un poco más por nuestra cuenta. Prácticamente, habíamos pateado la ciudad y visto las zonas y monumentos más famosos por lo que optamos por acceder al interior de  la “Kaiserburg” o Fortaleza Imperial.

Fortaleza Imperial de Nuremberg

La Fortaleza Imperial de Nuremberg, sobresale de forma mágica entre el casco antiguo de la ciudad y figura entre los palacios imperiales más importantes de la edad media.

El paseo por las zonas al aire libre de su interior es gratuito, únicamente se paga entrada para acceder al edificio principal con la capilla doble románica, las habitaciones de los emperadores, el pozo hondo y una de las torres.

Pasear por ella es como transportarse a otra época, a la época de caballeros y princesas y tiene una vistas panorámicas de la ciudad realmente alucinantes desde su mirador.

Vistas Panorámicas de la ciudad de Nuremberg desde la Fortaleza


Tras un agradable paseo por la Fortaleza y varios disparos de cámara, emprendemos el descenso de esta parte de la ciudad (la más elevada) hacia el centro de la ciudad.
Tomamos la BurgstraBe en dirección a la Oficina de Turismo donde arrancamos en la mañana. La calle tiene una cuesta pronunciada que hace que se carguen los gemelos y a su vez, vamos buscando algo de sombra porque hace un calor horripilante.

Pasamos por  delante del “Stadtmuseum Fembohaus”, un bonito edificio que tiene un impresionante reloj solar que capta miles de miradas de los turistas, por la parte trasera de San Sebaldo y por delante del Ayuntamiento, el cual bordeamos en busca de una terracita donde tomar una cervecita bien fría.

Edificio del Reloj Solar, Nuremberg
Edificio del Ayto. de Nuremberg







Allí terminamos nuestra visita a Núremberg escuchando el carrillón de las 12:00h ya que media hora más tarde habíamos quedado en el autocar para emprender de nuevo la ruta hacía la siguiente ciudad. La posibilidad de comer un magnífico codillo típico de Baviera en la ciudad de Ratisbona, nos hizo movilizarnos y salir antes hacía allí para poder llegar a tiempo de comer.


SEGUNDA CIUDAD DEL ITINERARIO: Ratisbona

Ratisbona, cuyo casco viejo es desde 2006 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con 150.000 habitantes es la cuarta ciudad más grande de Baviera. Ciudad dividida en dos por el Danubio. Antigua y Moderna.

Tras otros 120km de viaje por carretera, después de 2h aprox. llegábamos a Ratisbona justo a la hora de comer. Ese día nos había recomendado un restaurante típico sitio la guía donde hacían unos de los mejores codillos de Baviera.

Claudio el conductor, nos dejó en un parking de autocares a las afueras de la ciudad, ya que la mayor parte del casco antiguo es peatonal y no se puede acceder en vehículo.

Avanzamos por la bonita y animada calle Stadtamhof, con sus casas pintadas de colores y las terrazas llenas de gente, hasta los pies del “Stone Bridge” o Puente de Piedra.

Barrio de Stadtamhof, Ratisbona

Una vez más, lo más bonito de las ciudades se encontraba en rehabilitación por lo que habían habilitado una plataforma paralela para el acceso al casco viejo desde ese lado de la ciudad, pero al menos, pudimos caminar por una primera parte original del Puente de Piedra que ya estaba acabado de restaurar .

Rio Danubio a su paso por Ratisbona

Atravesamos la vieja torre de la ciudad, donde se ubicaba antiguamente el ayto. y nos dirigimos al casco histórico, donde hicimos 2 paradas antes de ir al restaurante a comer.


La primera de ellas, en la gótica Casa de Goliat bajo la pintura en la fachada de David y Goliat que representa la lucha de ambos y se realizó aprox. en el siglo XVI cuando se puso de moda decorar las fachadas de los edificios con gigantescas escenas griegas, romanas o bíblicas.


Casa de Goliat, Ratisbona
 
Y la segunda, en la Rathausplz. para conseguir mapas turísticos en la Oficina de Turismo que se encuentra en la Antigua Casa Consistorial de la Ciudad Imperial al lado de la vieja Torre del Reloj y cercana a la Kohlenmarkt, cuya fuente no tiene agua potable, así que ojo con beber de allí!

Casa Consistorial y Torre de la Ciudad, Ratisbona

Desde allí nos dirigimos, la mayor parte del grupo, directamente al restaurante para comernos ese fantástico codillo típico bávaro con el que llevábamos soñando desde el día anterior. Dado que no habíamos realizado reserva previa, al llegar tanta gente se desbordaron por el número de personas ya que parece ser que no tenñian suficiente comida para todos, pero tras varios minutos de incertidumbre, finalmente nos sentaron a todos, nos atendieron amablemente y nos sacaron todas sus existencias.

Por si alguien pasa por allí, el restaurante era “Hacker-Pschorr Regensburg” en la Neupfarrpl. 15, tienes que pasar a través de un pasadizo y entras directamente a su biergarten con mesas de madera, sombrillas y camareros vestidos con trajes típicos bávaros. Todo muy ambientado, muy acogedor, muy tranquilo y sobre todo, la comida riquísima, sobre todo el codillo!! El precio no salió nada mal, unos 30€ por pareja.

Codillo Bávaro

Después de llenar el buche, dispusimos de tiempo libre, algunos optaron por tomar el postre y una copa y otros optamos por patearnos un poquito la ciudad y quemar calorías jejejeje

Salimos del restaurante hacía la Neupfarrplatz, desde la que se tienen unas impresionantes vistas de la “Neupfarrkirche” o Iglesia Protestante de la ciudad y de las dos torres de la Catedral de Ratisbona. La plaza siempre con bullicio, terrazas y mucho ambiente, siempre está llena de gente, ese día habían algunos puestecillos de comida callejera a los pies de la iglesia.

Neupfarrplatz e Iglesia Protestante, Ratisbona

Salimos por el lado opuesto de la plaza tomando la ResidenzstrBe en dirección a la DomPlatz donde se encuentra la “Dom St.Peter” o Catedral de San Pedro, una de las manifestaciones más sobresalientes del arte gótico en Baviera y única en su estilo de la zona. Imponente edificio de piedra blanca, desgraciadamente también en rehabilitación.


Las callejuelas que rodean la catedral son de un atractivo maravilloso, estrechas, con fachadas de colores, no puedes dejar de perderte por ellas. Justo enfrente de la catedral, animadas terrazas de bares donde tomar algo y descansar un poco.


Seguimos calle abajo y al final de la misma puedes tomar dos direcciones, a la izquierda por la GoliathstraBe pasaríamos de nuevo por la Casa de Goliat cuya fachada habíamos visto ya y recto llegaríamos nuevamente a la Plaza del Ayto, la Casa Consistorial y la Torre del Reloj, nosotros nos dirigimos  la derecha por la Unter-Den-Schwibbögen  para ver la “Porta Praetoria”, restos de la puerta romana por la que se accedía a la ciudad antigua.


Dado que nos quedaba tiempo aún para alguna visita más, nos dirigimos a ver el Palacio de los Thurn und Taxis y una antigua abadía muy bonita dentro del mismo.

Palacio y abadía de los Thurn und Taxis, Ratisbona
Volvimos hacía el punto de encuentro en el que habíamos quedado con el grupo dando un agradable paseo por la ciudad, perdiéndonos por sus entrañables callecitas y comiéndonos un helado para combatir los cerca de 38 grados que teníamos de temperatura ese día.

Ya en el autocar, la vuelta a Múnich no se hizo muy larga ya que íbamos disfrutando de bonitos y verdes paisajes de carretera.

A la llegada a Múnich, algunos solicitamos a la guía que nos dejara cerca de la entrada del “Englischer Garten” o Jardín Inglés para aprovechar la tarde que nos quedaba en la ciudad y terminar de ver cositas que nos faltaban y hacer las últimas compras.

Este parque urbano, uno de los más grandes del mundo superando al Central Park neoyorkino y al Hyde Park londinense, es el pulmón verde de la ciudad. Yo tenía especial interés, ya que lo había visto en Callejeros Viajeros, en ver lo que denominan “la OLA del Eisbach o del arroyo helado”, que no es ni más ni menos que el sitio donde la fuente corriente del rio choca contra un sector estático de agua poco profunda y crea una ola al más puro estilo californiano, y donde los muniqueses aficionados a este deporte, pueden practicarlo estando a kilómetros del mar, “surf urbano” lo llaman ellos. Chocante las imágenes que puedes ver en el metro de Múnich de gente vestida con neoprenos y con tablas que se dirigen a este sitio a practicar su deporte favorito.

Arrancamos la visita a la zona sur del parque, ya que la norte es un bosque prácticamente salvaje sin atractivo turístico, desde el Lago artificial, donde puedes pasar una tarde súper divertida alquilando una barca a pedales, en dirección al centro de la ciudad.

Lago del Jardín Inglés

Jardín Inglés de Múnich

Fuimos siguiendo el cauce del rio a contracorriente para ver si encontrábamos las dos atracciones turísticas más famosas del parque. Perdidos por los senderos tras una buena caminata, varias lecturas de mapa y preguntas a los residentes en nuestro inglés chapurreao, conseguimos llegar hasta la zona de la pagoda china, más o menos cuando habíamos recorrido la mitad del parque. Una zona bulliciosa, con un enorme biergarten y puestos de comida y bebida, donde la gente va a pasar la tarde con los amigos o familia y a beberse una buena cerveza con el buen tiempo. En verano, la gente se anima a disfrutar del sol y del calor. La verdad que me sorprendió mucho la cantidad de gente que había ya que apenas había mesas libres.



Desde la Pagoda, queda cerca la ola, pero nos costaba encontrarla, así que nuevamente tuvimos que ir preguntando hasta dar con ella. Finalmente, oímos fluir el rio y cuando nos acercamos dimos con el sitio exacto en el que estaban practicando este famoso “Surf Urbano”.
Es espectacular ver como gente de todas las edades, esperaba una cola de 10 o 12 personas para su segundo de gloria, pero más espectacular fue ver la práctica de ese deporte en medio de una ciudad como Múnich.



Tras pasar un ratito descansando y viendo a esos fenómenos de las olas, continuamos el camino hacía las pequeñas cataratas, no sin antes meter los pies en aquel agua helada y hacerme una foto para la prosperidad.



El paseo por el impresionante Jardín Inglés que nos llevó como un par de horas, llegó a su fin cuando atravesamos el puente desde el que se ve la “Eisbachfall” o Catarata del Rio Eisbach, un bonito entorno que inmortalizamos para siempre en foto.

Eisbachfalls, Jardin Inglés de Múnich

De vuelta a la ciudad, fuimos a parar a la Plaza de la Residenz, por donde habíamos pasado en días anteriores por lo que no fue difícil encontrar el camino hacia el centro de la ciudad y dirigirnos a la Marienplatz, donde aguardaba imponente el Ayto.

Ayto. de Múnich en la Marienplatz


Últimas compras, envío de postales, y de vuelta al hotel a descansar ya teníamos que hacer maletas dado que a la mañana siguiente abandonábamos Múnich para recorrer la parte más profunda de Baviera y terminar el día en la ciudad de Innsbruck.